Territorio

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CAMPAMENTOS

Los campamentos de población refugiada saharaui se encuentran en la región de Tinduf, en el oeste areglino. Allí tuvieron que huir miles de personas saharauis cuando comenzó el conflicto, y allí nació la estructura de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD).

La población se reparte en las siguientes cinco wilayas, divididas en dairas, que a su vez están divididas en barrios.

 Ausserd: Zug, Agüenit, Tichla, La Guera, Miyek, Bir Genduz.

 Aaiún: Echera, Amgala, Guelta, Brucraa, Hagunia y Daoura.

 Bojador: 27 de Febrero, Lemsiyed y Akti.

- Dajla: Bir Enzeran, Ain beida, Glebat el Fula, Tiniguir, Um Draiga, Aargub y Yerefia.

 Smara: Farsia, Echedería, Hausa, Bir Lehlu, Mahbes y Tifariti.

 Por último, en Rabuni, se encuentran todas las instalaciones oficiales de la RASD, Ministerios y otras organizaciones saharauis.

La población que vive en los campamentos depende de la ayuda humanitaria, y de los proyectos que sustentan la estructura de reparto de alimentos, atención sanitaria, y educación.

El Gobierno de la RASD se articula a través de una serie de Ministerios y organos ejecutivos que se renovaron por última vez en el XIII Congreso del Frente POLISARIO, celebrado en diciembre de 2011.

La RASD ha sido reconocida por 85 estados desde que se proclamara, el 27 de febrero de 1976, es miembro fundador de la Unión Africana y es reconocida completamente por la misma.

TERRITORIO LIBERADO Y MURO

En territorio liberado se encuentran las regiones militares del Frente POLISARIO, la capital Tifariti y algún otro asentamiento, y algo de población que se dedica al nomadeo.

Dividiendo el territorio del Sáhara Occidental, nos encontramos con un muro de más de 2.700 kilómetros. Este muro, rodeado de minas, fue construído por Marruecos en los años 80 para defenderse de las internadas del ejército saharaui. Las organizaciones especializadas sitúan al Sáhara Occidental entre los 10 territorios con más minas del mundo.

TERRITORIOS OCUPADOS

Las autoridades marroquíes controlan la parte del territorio que contiene las minas de fosfatos, y la salida al océano atlántico. Desde finales de los años 70, han inyectado población colona marroquí para modificar el balance demográfico, y actualmente se dice que sólo el 20% de la población es de origen saharaui. La ciudad de El Aaiún es la que cuenta con el mayor número de habitantes, y otras ciudades menores son Dajla, Smara, Ausserd o Bojador.

El territorio vivió completamente aislado hasta 1991, y la población saharaui sufrió indiscriminadamente la lacra de la desaparición forzada hasta entonces. Cientos de personas, si no miles, fueron víctimas de secuestros de hasta 16 años. A partir de la firma del alto el fuego, la privación de libertad en centros clandestinos pasa a ser de meses, y comienzan a celebrarse juicios militares para encardelar a activistas saharauis.

Durante los 90, cuando siguen practicándose secuestros, detenciones, torturas y juicios, las victimas sahrauis empiezan a articular un movimiento basado en la defensa de los derechos humanos. A partir del 2000, ese movimiento empezará a romper el bloqueo informativo y a suscitar la atención de la opinión pública española e internacional. La intifada de 2005, la huelga de hambre de Aminetu Haidar en 2009 y el campamento de Gdeim Izik en 2010, terminaron por despertar el interés de la comunidad internacional sobre lo que sucedía en el Sáhara Occidental.

Hoy por hoy, y a pesar de las restricciones impuestas por las autoridades marroquíes, es más factible visitar el territorio y reunirse con organizaciones de derechos humanos como CODESA o la ASVDH, e incluso el enviado especial de la ONU, Christopher Ross, ha incluido entrevistas con la sociedad civil saharaui en sus giras por la región.