Nos quejamos de la ola de calor

No aguantamos, es demasiado, no podemos dormir… Nos quejamos de la ola de calor que afecta a España y también de las altas temperaturas en otras áreas del Mediterráneo. Mientras lo combatimos como podemos -mucha agua, mucha playa y ventiladores y aparatos de aire acondicionado-,  muchas familias españolas no pueden dejar de pensar en cómo lo estarán pasando las familias saharauis en los campamentos de población refugiada en el desierto, donde los 50ºC es lo normal en este tiempo de verano, sin los medios necesarios para combatir el sol abrasador. Las niñas y los niños que otros años pasaban dos meses de verano con las familias acogedoras y solidarias, evitando los meses de calor extremo en el desierto, no han podido venir por la maldita Pandemia.

Es verdad que se intenta sustituir por unas “vacaciones alternativas” impulsadas  por el Ministerio de Juventud y Deportes y el Ministerio de Salud Pública de la RASD (República Árabe Saharaui Democrática,  además de la Delegación Nacional Saharaui en España, con el apoyo del movimiento solidario estatal, para ofrecer a los niños y niñas actividades que rompan con la rutina de los campamentos, revisiones médicas y conectarlos con la cultura, la historia y el patrimonio de su pueblo.

Su inicio estaba previsto para julio, pero las elevadas temperaturas y el fuerte incremento del número de personas afectadas por el Coronavirus han obligado a posponerlo hasta ahora.

200.000 saharauis viven como refugiados en el desierto de Argelia desde hace 45 años, dependiendo de la ayuda humanitaria, mas de 50.000 son niños y niñas, con gran escasez de medios para aguantar estos meses de calor, mientras los recursos naturales de su País, el Sahara Occidental, son explotados por Marruecos, que ocupa su Territorio por la fuerza. Esta injusticia tiene que acabar y le pedimos al Gobierno español que ayude activamente a acabar con esta vergüenza que no está tan lejos de nuestras fronteras, que sentimos como propia  y que, en muy buena parte, seguimos siendo responsables de esta trágica realidad.

Pepe Taboada, presidente de honor de CEAS-Sáhara

Catalina Rosselló, presidenta AAPSIB

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