Manifiesto 20 de mayo

EUCOCO

Hace 48 años, el 20 de mayo de 1973, días después de su creación, el Ejército Popular de Liberación Saharaui llevó a cabo su primera acción armada para librar al Sahara Occidental del colonialismo.
Desde la Coordinadora Estatal de Asociaciones Solidarias, CEAS Sahara, expresamos nuestro apoyo y solidaridad al Pueblo Saharaui y su legítimo y único representante, el Frente POLISARIO.

El 20 de mayo de 1973 un reducido grupo de militantes del recién creado Frente Popular de Liberación de Saguia el Hamra y Río de Oro (POLISARIO) atacaba el puesto del ejército español en Janguet Quesat (Sahara Occidental). Con esta acción armada el nuevo movimiento de liberación nacional saharaui anunciaba al mundo su determinación de poner fin a la colonización y hacer efectivo el derecho del Pueblo Saharaui a su autodeterminación e independencia, mediante todos los medios legítimos posibles. 

No era, sin embargo, la primera vez que el pueblo saharaui se alzaba en armas contra los intentos de ocupación y explotación extranjeros. La historia del Sahara Occidental está plagada de enfrentamientos y levantamientos contra fuerzas portuguesas, inglesas, marroquíes, francesas y, en especial, españolas, con resultado y consecuencias desiguales, desde el ataque saharaui a las islas canarias en 1569, en respuesta a la caza de esclavos en territorio saharaui, hasta el grito de Zemla en 1970, bajo el liderazgo del desparecido Sidi Brahim Bassiri. 

El ataque al puesto de Janguet Quesat marca, sin embargo, una nueva etapa de lucha, organizada en torno a un movimiento de liberación nacional, que sigue la estela heroica de los pueblos de África, Asia y América Latina que arrebataron a grandes potencias coloniales la libertad y la independencia, armados apenas con la fuerza de la razón y del derecho, con el reconocimiento añadido tras la adopción de la resolución 1514/15 de la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1960. 

Siguiendo la senda de los movimientos de liberación y de dirigentes que como Simón Bolívar, José Martí, Nehru, Ho Chi Min, Patrice Lumumba, Houari Boumediene, Mehdi Ben Barka, Samora Machel, Nelson Mandela y tantos otros que lograron la independencia de sus países, el Frente POLISARIO y su Ejercito de Liberación Popular del Sahara (ELPS) continuó la lucha armada contra Mauritania y Marruecos quienes, a pesar del dictamen del Tribunal Internacional de Justicia de 1975 que ratificaba que el Sahara Occidental no forma parte de Marruecos ni de Mauritania, continuaron la ocupación del territorio una vez la administración española lo abandonó en 1976. 

La Asamblea General de las Naciones Unidas en su resolución A/RES/34/37 (1979) reconoció al Frente POLISARIO como representante del pueblo saharaui y “la legitimidad de la lucha que libra para lograr el ejercicio del derecho inalienable del pueblo del Sahara Occidental a su libre determinación y la independencia”. En esta lucha forzó la retirada de Mauritania y consiguió que la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) fuera admitida como miembro de pleno derecho en la Organización para la Unidad Africana (actualmente Unión Africana, UA) al mismo tiempo que se hacía cargo de 250.000 personas, obligadas por la guerra a exiliarse en la región de Tinduf, Argelia, en campamentos de refugiados. 

La confrontación armada con Marruecos continuó hasta 1991, fecha en la que, a pesar del apoyo militar, político y económico de USA, Francia, Israel o España, entre otros, el rey de Marruecos reconoció su incapacidad para imponer la invasión y aceptó un alto el fuego, largamente negociado con la mediación de la OUA y la ONU, con el objetivo de realizar un referéndum que decidiría el futuro del país, esto es la independencia o su anexión al reino de Marruecos. Un referéndum den autodeterminación, libre y sin presiones militares o administrativas, gestionado por la ONU, cuya organización y vigilancia se encargó a la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sahara Occidental (MINURSO). 

Han pasado casi 30 años desde entonces y tras comprobar la falta de voluntad de Marruecos y sus aliados de cumplir lo acordado, tras cientos de violaciones del alto el fuego y de las leyes internacionales por parte de Marruecos, tras comprobar la desidia e ineficacia del Consejo de Seguridad y de la Comunidad Internacional para asegurar la paz, el pasado 13 de Noviembre el Frente POLISARIO decidió responder al último ataque militar marroquí contra un grupo de civiles saharauis desarmados con toda la fuerza del ELPS, retomando así, el camino de la lucha armada iniciado aquel 20 de mayo de 1973. 

Con ocasión del aniversario del 20M, la EUCOCO y el movimiento internacional de solidaridad con el Sahara Occidental reitera su adhesión a la lucha legítima del Pueblo Saharaui contra el colonialismo y la continua ocupación militar, así como contra la explotación ilegal de los recursos saharauis. Denunciamos la violación reiterada de los derechos humanos y la brutal represión que ejerce el régimen marroquí contra activistas y presos políticos saharauis y exigimos la implicación directa de España, como potencia administradora, de las instituciones internacionales -UE, UA – y del conjunto del sistema de Naciones Unidas para poner fin, de una vez por todas, al último bastión del colonialismo en África y acabar así con el sufrimiento intolerable del Pueblo Saharaui. 

Estamos convencidos de la legitimidad de la lucha del Pueblo Saharaui y de que es parte de la misma lucha que otros pueblos libran también contra el colonialismo imperialista. Por ello animamos a la población en general a manifestar su solidaridad y a participar en las movilizaciones populares para facilitar una rápida victoria de la justicia y contribuir así a un mundo libre de verdad para todos los pueblos.

Manifesto May 20 

On May 20, 1973 a small group of militants of the newly created Popular Front for the Liberation of Saguia el Hamra and Rio de Oro (POLISARIO) attacked the Spanish army post in El Janga (Western Sahara). With this armed action the new Saharawi national liberation movement announced to the world its determination to put an end to colonization and to make effective the right of the Saharawi people to self-determination and independence, by all possible legitimate means. 

It was not, however, the first time that the Saharawi people took up arms against foreign attempts of occupation and exploitation. The history of Western Sahara is littered with clashes and uprisings against Portuguese, British, Moroccan, French and especially Spanish forces, with mixed results and consequences, from the Saharawi attack on the Canary Islands in 1569, in response to the hunting of slaves in Saharawi territory, to the cry of Zemla in 1970, under the leadership of the missing Sidi Brahim Bassiri. 

The attack on the post of El Janga marks, however, a new stage of struggle, organized around a national liberation movement, following in the heroic wake of the peoples of Africa, Asia and Latin America who wrested freedom and independence from the great colonial powers, armed only with the force of reason and law, with the added recognition gained after the adoption of resolution 1514/15 of the General Assembly of the United Nations in 1960. 

Following the path of others Liberation Movements and leaders such as Simón Bolívar, José Martí, Nehru, Ho Chi Min, Patrice Lumumba, Houari Boumediene, Mehdi Ben Barka, Samora Machel, Nelson Mandela and so many others who achieved the independence of their countries, the POLISARIO Front and its Sahara People’s Liberation Army (ELPS) continued the armed struggle against Mauritania and Morocco who, despite the 1975 International Court of Justice ruling that Western Sahara is not part of Morocco or Mauritania, continued to occupy the territory once the Spanish administration left in 1976. 

The United Nations General Assembly in its resolution A/RES/34/37 (1979) recognized the POLISARIO Front as the representative of the Saharawi people and “the legitimacy of their struggle to secure the enjoyment of that right to self-determination and independence”. In this struggle he forced the withdrawal of Mauritania and succeeded in having the Saharawi Arab Democratic Republic (SADR) admitted as a full member of the Organization of African Unity (now the African Union, AU) while taking charge of 250,000 people, forced by the war into exile in the region of Tindouf, Algeria, in refugee camps. 

The armed confrontation with Morocco continued until 1991, when, despite the military, political and economic support of the USA, France, Israel and Spain, among others, the King of Morocco recognized his inability to impose the invasion and accepted a cease-fire, long negotiated with the mediation of the OAU and the UN, with the aim of holding a referendum to decide the future of the country, i.e. independence or annexation to the Kingdom of Morocco. A referendum on self-determination, free and without military or administrative pressure, managed by the UN, whose organization and monitoring was entrusted to the United Nations Mission for the Referendum in Western Sahara (MINURSO). 

Nearly 30 years have passed since then and after verifying the unwillingness of Morocco and its allies to comply with what was agreed, after hundreds of violations of the cease-fire and international laws by Morocco, after verifying the inertia and ineffectiveness of the Security Council and the International Community to ensure peace, last November 13, the POLISARIO Front decided to respond to the last Moroccan military attack against a group of unarmed Saharawi civilians with the full force of the ELPS, thus resuming the path of armed struggle initiated on May 20, 1973. 

On the occasion of the anniversary of 20M, EUCOCO and the international movement of solidarity with Western Sahara reiterates its attachment to the legitimate struggle of the Saharawi people against colonialism and the continuing military occupation, as well as against the illegal exploitation of Saharawi resources. We denounce the repeated violation of human rights and the brutal repression exercised by the Moroccan regime against Saharawi activists and political prisoners and demand the direct involvement of Spain, as the administering power, of the international institutions – EU, AU – and of the whole United Nations system to put an end, once and for all, to the last bastion of colonialism in Africa and thus put an end to the intolerable suffering of the Saharawi people. 

We are convinced of the legitimacy of the struggle of the Saharawi people and that it is part of the same struggle that other peoples are also fighting against imperialist colonialism. We therefore encourage the population in general to show their solidarity and to participate in the popular mobilizations to facilitate a rapid victory of justice and thus contribute to a truly free world for all peoples.

Manifeste du 20 mai 

Le 20 mai 1973, un petit groupe de militants du Front populaire pour la libération de Saguia el Hamra et Rio de Oro (POLISARIO), nouvellement créé, a attaqué le poste de l’armée espagnole à El Janga (Sahara occidental). Par cette action armée, le nouveau mouvement de libération nationale sahraoui a annoncé au monde sa détermination à mettre fin à la colonisation et à rendre effectif le droit du peuple sahraoui à l’autodétermination et à l’indépendance, par tous les moyens légitimes possibles. 

Ce n’était pourtant pas la première fois que le peuple sahraoui prenait les armes contre les tentatives d’occupation et d’exploitation étrangères. L’histoire du Sahara occidental est jonchée d’affrontements et de soulèvements contre les forces portugaises, britanniques, marocaines, françaises et surtout espagnoles, avec des résultats et des conséquences mitigés, depuis l’attaque sahraouie contre les îles Canaries en 1569, en réponse à la chasse aux esclaves en territoire sahraoui, jusqu’au cri de Zemla en 1970, sous la direction de feu Sidi Brahim Bassiri. 

L’attaque du poste d’El Janga marque cependant une nouvelle étape de la lutte, organisée autour d’un mouvement de libération nationale, sur les traces héroïques des peuples d’Afrique, d’Asie et d’Amérique latine qui ont arraché la liberté et l’indépendance aux grandes puissances coloniales, armés de la seule force de la raison et du droit, avec la reconnaissance supplémentaire découlant de l’adoption de la résolution 1514/15 de l’Assemblée générale des Nations unies en 1960. 

Suivre le chemin des mouvements de libération et des leaders tels que Simón Bolívar, José Martí, Nehru, Ho Chi Min, Patrice Lumumba, Houari Boumediene, Mehdi Ben Barka, Samora Machel, Nelson Mandela et tant d’autres qui ont obtenu l’indépendance de leurs pays, le Front POLISARIO et son Armée populaire de libération du Sahara (ELPS) ont poursuivi la lutte armée contre la Mauritanie et le Maroc qui, malgré la décision de la Cour internationale de justice de 1975 selon laquelle le Sahara occidental ne fait partie ni du Maroc ni de la Mauritanie, ont continué à occuper le territoire après le départ de l’administration espagnole en 1976. 

L’Assemblée générale des Nations unies, dans sa résolution A/RES/34/37 (1979), a reconnu le Front POLISARIO comme le représentant du peuple sahraoui et “la légitimité de la lutte qu’il mène pour obtenir la jouissance du droit inaliénable du peuple du Sahara occidental à l’autodétermination et à l’indépendance”. Dans cette lutte, il a imposé le retrait de la Mauritanie et a réussi à faire admettre la République arabe sahraouie démocratique (RASD) comme membre à part entière de l’Organisation de l’unité africaine (aujourd’hui l’Union africaine, UA) tout en accueillant dans des camps de réfugiés 250 000 personnes contraintes par la guerre à l’exil dans la région de Tindouf, en Algérie. 

La confrontation armée avec le Maroc s’est poursuivie jusqu’en 1991, lorsque, malgré le soutien militaire, politique et économique des États-Unis, de la France, d’Israël et de l’Espagne, entre autres, le roi du Maroc a reconnu son incapacité à imposer l’invasion et a accepté un cessez-le-feu, longuement négocié avec la médiation de l’OUA et de l’ONU, dans le but d’organiser un référendum pour décider de l’avenir du pays, c’est-à-dire l’indépendance ou l’annexion au royaume du Maroc. Un référendum d’autodétermination, libre et sans pression militaire ou administrative, géré par l’ONU, dont l’organisation et la surveillance ont été confiées à la Mission des Nations unies pour le référendum au Sahara occidental (MINURSO). 

Près de 30 ans se sont écoulés depuis lors et après avoir vérifié la réticence du Maroc et de ses alliés à se conformer à ce qui a été convenu, après des centaines de violations du cessez-le-feu et du droit international par le Maroc, après avoir vérifié l’inertie et l’inefficacité du Conseil de sécurité et de la communauté internationale pour assurer la paix, le 13 novembre dernier, le Front Polisario a décidé de répondre à la dernière attaque militaire marocaine contre un groupe de civils sahraouis non armés avec la pleine force de l’ELPS, reprenant ainsi le chemin de la lutte armée initiée le 20 mai 1973. 

A l’occasion de l’anniversaire du 20M, EUCOCO et le mouvement international de solidarité avec le Sahara Occidental réitère son soutien à la lutte légitime du peuple sahraoui contre le colonialisme et l’occupation militaire continue, ainsi que contre l’exploitation illégale des ressources sahraouies. Nous dénonçons la violation répétée des droits de l’homme et la répression brutale exercée par le régime marocain contre les militants et les prisonniers politiques sahraouis et exigeons l’implication directe de l’Espagne, en tant que puissance administrante, des institutions internationales – UE, UA – et de l’ensemble du système des Nations Unies pour mettre fin, une fois pour toutes, au dernier bastion du colonialisme en Afrique et ainsi mettre fin à la souffrance intolérable du peuple sahraoui. 

Nous sommes convaincus de la légitimité de la lutte du peuple sahraoui et qu’elle fait partie de la même lutte que d’autres peuples mènent également contre le colonialisme impérialiste. Nous encourageons donc la population en général à manifester sa solidarité et à participer aux mobilisations populaires afin de faciliter une victoire rapide de la justice et de contribuer ainsi à un monde véritablement libre pour tous les peuples.

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