Lo recuerdo como si no hubiesen pasado los años…

 

Verano de 1994, por aquel entonces trabajaba como socorrista en una piscina y aparecieron una mañana. Fue mi primer contacto con un pequeño grupo de niños y niñas saharauis que habían venido a través del programa “Vacaciones en Paz”. No así con el conocimiento de la lucha del Pueblo Saharaui, esto ha formado parte de mi vida desde pequeña, uno de mis abuelos compartió como muchos españoles, un tiempo  con este pueblo hermano.

Lo recuerdo como si fuese ahora…, sus ojos negros, el olor de su piel mojada, en especial a uno de los chicos, Chej es su nombre, que significa sabio en castellano, es parapléjico de cintura para abajo, no sabría definir cuál era su edad, llegaba todos los días con sus muletas, se sentaba a mi lado y me sonreía, ni una palabra, tan solo gestos con la cabeza de asentimiento o negación como respuesta a mis preguntas.

Una mañana, una vez más, se sentó a mi lado y me cantó una canción “Yo soy aquel negrito, del África tropical”, mi cara debió ser un poema… Después de muchos años me lo encontré por casualidad en uno de mis numerosos viajes a los campamentos de refugiados de Tinduf, le reconocí rápidamente la misma forma de mirarme, el mismo brillo en sus ojos.

Desde del año 1996 soy madre de acogida, primero fue Nueha, después Labat, Dahba, Rabab,  Said, Mohamed-Fadel, Mattu, Fadli, Jadiyetu, Basaid, Chej, Labuya, Lamat, Mutha, Yasin, Mohamed, y  Baguina.

Siempre he visto con claridad en qué consiste este gran programa, que lleva permitiendo desde hace décadas que miles de niñas y niños saharauis puedan dejar de sufrir durante los meses de verano el exilio y el refugio, y olvidarse por un tiempo, de las duras condiciones del desierto Argelino, impuestas injusta e ilegalmente por la ocupación marroquí, para también ser durante estos meses la embajada de su pueblo.

Siempre he sabido que la fortaleza de este gran programa reside por encima de todo en que el trabajo del movimiento de solidaridad en todo el estado debe ir  DE LA MANO DEL FRENTE POLISARIO. Así debe ser, en la unidad está nuestra fuerza, en la coordinación nuestro éxito.

Una vez más compañeras y compañeros, amigos y amigas os emplazo a seguir sumando, vamos a trabajar todas y todas por compartir ilusiones y por hacer realidad un sueño: “el de nuestras estrellas del Sáhara”.

Os deseo  mucha felicidad  para este año que acaba de empezar. Ojala el 2018 sea el año de la libertad para el Pueblo Saharaui

¡¡ SAHARA LIBRE!!

Ana Garrido – Coordinadora Estatal de Vacaciones en Paz de CEAS-Sahara


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