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54 Jóvenes saharauis retenidos en el aeropuerto de Madrid Barajas

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Desde hace varios días, 54 saharauis se encuentran en las dependencias del aeropuerto Adolofo Suárez Madrid Barajas esperando respuesta tras su solicitud de asilo político. Jóvenes saharauis que quieren mirar hacia adelante y labrarse un futuro prometedor e ilusionante. Como tantas personas en todo el mundo, jóvenes que dejan atrás sus lugares de origen para emigrar a otros que les puedan ofrecer nuevas oportunidades, sueños e ilusiones.

Reconocemos que las personas saharauis, como el resto de personas del mundo, tienen derecho a migrar y a desarrollar sus vidas en el lugar que mejor les parezca. Reclamamos que en su proceso de solicitud se den todas las garantías procesales y nos ponemos del lado de aquellas organizaciones que velan porque esto sea así. Todos los derechos para todas las personas, también saharauis.

Sin embargo, no podemos olvidar el origen de estos 54 jóvenes. Desde hace más de 40 años, las y los refugiados saharauis sobreviven “almacenados” en unos campamentos marcados por la desesperación y la impotencia, altamente dependientes de la ayuda exterior, y en condiciones muy inestables, lo que les convierte en población extremadamente vulnerable. Condenados a pena de angustia perpetua en palabras de Eduardo Galeano.

En estos campamentos, en el desierto argelino, sobreviven decenas de miles de personas en una de las zonas más inhóspitas del planeta, a pesar del ingente esfuerzo del Gobierno de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) por garantizar el acceso de toda la población a la educación, sanidad y otros servicios básicos.

Es evidente que esta situación tiene, en su origen y fundamento, causas políticas, resultado de la inacción o negligencia políticas de nuestros sucesivos gobernantes, y de la propia Comunidad Internacional. Exigimos, por tanto, al Estado español y a todas sus administraciones públicas la asunción de sus responsabilidades, incluida la revisión de sus compromisos en materia de cooperación internacional con el Gobierno de la RASD, y que se considere este destino como prioritario.

Estos jóvenes saharauis en huelga de hambre en el aeropuerto de Madrid, han vivido condenados al exilio, desde que sus padres y abuelos vieron arrebatados sus derechos, y son conscientes de los relatos y sufrimientos por las torturas, bombardeos, asesinatos, desapariciones, encarcelamientos y tantas otras atrocidades desde la firma de los ilegales “Acuerdos Tripartitos de Madrid”, el 14 de noviembre de 1975. La responsabilidad del Estado español con el pueblo saharaui ha brillado por su ausencia desde esa fecha y el comportamiento de sus “responsables” políticos no puede continuar alejándose de la realidad histórica y jurídica. Tienen que variar de rumbo.

No podemos permitir que se desvíe toda la atención hacia la petición lógica de estos muchachos, como solicitantes de asilo, y nos olvidemos del origen del drama humanitario saharaui, de cómo la legalidad internacional es arrinconada ante el lamentable comportamiento político de los que tienen en su mano la solución de ésta tragedia. No debemos nunca olvidar que el principal responsable de este conflicto es el Estado español, potencia administradora del Territorio No Autónomo del Sahara Occidental, y es el Estado español el que tiene la obligación y sagrado deber, según el art.73 Cap. XI de la Carta de NNUU de:

  • Asegurar su desarrollo político, económico, social y educativo y su protección contra todo abuso.
  • Tener debidamente en cuenta sus aspiraciones políticas.
  • Informar sobre las condiciones económicas, sociales y educativas de los territorios por los cuales son responsables.

Lo fácil para las autoridades españolas, en este caso, es introducir a estos muchachos en un avión y devolverles a su lugar de procedencia y lavarse las manos. Lo correcto y lo ético, lo que le exigimos, es asumir las responsabilidades que como Potencia Administradora sigue ostentando España, le guste o no, hasta el total cumplimiento de sus obligaciones. El Estado español debe velar por la celebración de un referéndum de autodeterminación en el que la población saharaui decida su futuro político, en el que pueda escoger, también, que el Sáhara Occidental sea un estado independiente.

Recordamos que un muro de más 2.700 kilómetros divide a las familias saharauis que viven en el exilio de los campamentos de población refugiada en Argelia de las que viven en los Territorios Ocupados por Marruecos del Sáhara Occidental. Ese muro simboliza la negación de la independencia de todos estos jóvenes y muchos más que no pueden labrarse el futuro soñado en los campamentos. Este muro que les impide regresar a su país les hace buscar otros destinos, en este caso, el Estado español, responsable del drama saharaui.

Animamos a todas las organizaciones civiles y responsables políticos a visitar los campamentos de población refugiada, a conocer de primera mano la delicada situación en la que se encuentra este pueblo, pero también a vivir su hospitalidad, su ejemplo de resistencia pacífica y de lucha por su libertad. También animamos a todas las personas a visitar los Territorios Ocupados por Marruecos, como observadores internacionales, para documentar e informar sobre la constante vulneración de los derechos más elementales que allá sufre la población saharaui.

El pueblo saharaui nunca caminará solo. Todos los derechos para todas las personas, también saharauis.