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Entrevista a Omeima Abdeslam. Representante del Frente Polisario en Suiza ante Naciones Unidas

Omeima Abdeslam

1.-Ustedes representan al Frente Polisario en Suiza y en la ONU en Ginebra. 

¿Cuál es su función, cuál es su trabajo?

 Muchas gracias por darme esta oportunidad de hablar sobre la causa del pueblo saharaui  

Si, efectivamente, soy la titular de la Representación del frente POLISARIO acreditada ante Suiza y ante los Organismos de las Naciones Unidas en Ginebra. Mi trabajo consiste, a groso modo, en dos partes, una ante los Organismos de NNUU y, otra, ante la Confederación Suiza.

Ante los organismos de NNUU, nuestra labor, consiste en promover las iniciativas que el Frente Polisario, teniendo presentes las obligaciones que le incumben, en virtud del Derecho Internacional, presenta y defiende ante dichos organismos. Y, por otra parte, luchar para que la promoción y la protección de los derechos humanos se lleve a cabo, en el Sahara Occidental, de conformidad, siempre, con los propósitos y principios de la Carta de NNUU y el Derecho Internacional.

Ante la Confederación Suiza, nuestro trabajo, consiste en mantener informados, tanto al gobierno como a la sociedad suizos, sobre la situación del pueblo saharaui después de sufrir una agresión militar por parte de una Potencia vecina, agresión que persiste hasta nuestros días. Y qué duda cabe que, ante el Gobierno de Suiza, nuestro papel consiste, en reiterarle el papel que, como miembro activo de la Comunidad Internacional, le corresponde en el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales y en la promoción de la democracia y los derechos humanos. 

Ante la sociedad civil, venimos, a apelar a esa legendaria conciencia moral de los hombres y mujeres de este pueblo, amantes de la paz y la libertad y de los más elevados valores del hombre, para que presten especial atención a un pueblo que, en pleno Siglo XXI, sigue sufriendo de la lacra del colonialismo.

2.- El 27 de febrero de 1976, el Frente Polisario proclamó el Estado Independiente de la República Árabe Democrática del Sahara (RASD). 

¿Podría recordar brevemente la historia de la fundación del Estado?

Hasta el 26 de febrero de 1976, el estatuto jurídico internacional de la población que habitaba el Sahara Occidental, era el de una población de un Territorio No Autónomo, sometido a la legislación pertinente del derecho internacional aplicable.

Ante la irresponsable actuación de España, al abandonar el territorio antes de concluir el proceso de descolonización con el que estaba comprometida con NNUU, a través de varios compromisos y acuerdos, el Frente Polisario, amparándose en la libre voluntad del pueblo saharaui, decide proclamar la República Árabe Saharaui Democrática.

La legitimidad y procedencia de dicha proclamación no tardó mucho tiempo en encontrar el apoyo y solidaridad de los pueblos que habían sufrido esa lacra del colonialismo. En apenas cinco años, la lista de países que reconocían al nuevo Estado había salido de África para alcanzar a América Latina y Asia.

3. A finales de 1975, las tropas marroquíes ocuparon su país y el Sáhara Occidental ha sido colonizado por cientos de miles de marroquíes. 

¿Cuál es la situación de vida de su población? ¿Y qué se puede decir de sus derechos humanos?

La situación de vida de la población, bajo ocupación, se ajusta con bastante precisión a la que describiría cualquier manual o tratado que verse sobre las situaciones de ocupación militar e ilegal de un territorio ajeno.

La vecindad con un Estado territorialmente goloso, cuando se junta con el desinterés de la Comunidad Internacional, se paga muy cara. Así, la potencia ocupante pretende fagocitar al territorio y a su población y asimilarlos al territorio propio. El grado de sufrimiento de la población saharaui bajo ocupación, abandonada en el ángulo oscuro del retrovisor de la Comunidad Internacional, se sitúa, tal grado, en los límites más remotos de la capacidad de imaginación del hombre.

Desde hace más de cuarenta años, no existe ni un solo informe oficial y público que hable del grado de progreso en el Sahara Occidental. Este territorio se ha convertido en un auténtico ‘Agujero Negro’. Por otra parte, la Asamblea General de NNUU, la Secretaría General de NNUU y el Consejo de Seguridad de NNUU no saben cuál es la situación de los derechos Humanos (DDHH) en el Sahara Occidental. No saben si se violan, o no, o si, se respetan o no, los DDHH en el Sahara Occidental. No saben si se promueven y se protegen, o no, los DDHH en el Sahara Occidental. Y no lo saben porque, en pleno Siglo XXI, no existe ni un solo Informe Oficial y Público de un organismo internacional que aborde la situación de los DDHH en el Sahara Occidental. Duele imaginar que quienes gobiernan el mundo no sepan estos datos, pero esta es la tozuda realidad de nuestros días.

Si. Existen informes del Frente POLISARIO, informes del Reino de Marruecos, informes de las grandes y pequeñas ONGs que operan en el campo de los DDHH, informes de prensa, etc., etc., etc., Pero todos estos informes, son informes de parte y, por tanto, no tienen valor por el efecto de la denominada ‘cancelación recíproca’. Es decir, lo que afirman unos, lo niegan otros, por lo que los organismos internacionales (Asamblea General, Secretaría, Consejo de Seguridad) terminan haciendo caso omiso a todos.

En cuanto a la parte, de su pregunta, que se refiere a los derechos humanos, es preciso recordar que el Estado Suizo es el Estado depositario de las Convenciones de Ginebra de 1949 y que, tanto el Frente Polisario como el Reino de Marruecos, son Partes en esas Convenciones. Estas Convenciones imponen una obligación primordial: respetar y hacer respetar la convención. Es evidente que la Confederación Suiza, en tanto que miembro activo de la Comunidad Internacional y, lo más importante, en tanto que depositario de dichas Convenciones, es el destinatario preferencial de esa obligación de ‘hacer respetar’ esas convenciones en el Sahara Occidental.

4. El RASD ahora cuenta con el reconocimiento oficial de 84 estados y es miembro de la Organización de la Unidad Africana (OUA). Entre estos 84 Estados todavía no hay países de la UE. 

¿Al parecer, muchos países no quieren poner en peligro sus relaciones económicas con Marruecos?

Nosotros no estamos en contra de que todos los países del mundo mantengan estrechas relaciones de amistad y cooperación con el Reino de Marruecos. 

Lo que pedimos es que esas relaciones se hagan de conformidad y con absoluto respeto a los propósitos y principios de la Carta de NNUU y en cumplimiento de las obligaciones erga omnes que imponen las normas imperativas del Derecho Internacional.

Afortunadamente, para la humanidad, los Estados ya no son imperios ni están gobernados por los deseos de Emperadores. Las normas del Derecho Internacional, para bien de esos mismos Estados, deben cumplirse. Los Estados tienen que cumplir esas obligaciones y, en sus relaciones con los demás Estados, deben regirse por los principios que establece la Carta de NNUU, en particular, y el derecho internacional, en general.

En cualquier caso, tenemos que recordar que ningún Estado del mundo reconoce la soberanía del Reino de Marruecos sobre el Sahara Occidental. En consecuencia, cuando las relaciones comerciales entre dos Estados afectan a un territorio ajeno a la soberanía de eso dos Estados, ambos saben que esa situación es irreconciliable con los principios que deben regir las relaciones internacionales.

Cuando esta situación persiste, el Frente Polisario, conforme a sus obligaciones internacionales, recurre a los medios pacíficos para el arreglo de las controversias. El Frente Polisario recurre a los tribunales de justicia.

Para decirlo con un ejemplo, la reciente Sentencia de 21 de diciembre de 2016, del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, ha demostrado que el Frente Polisario dispone de una auténtica bomba atómica, puesto que la batería de argumentos legales de que dispone le ha permitido vencer, en los tribunales de justicia, a 28 Estados de la Unión Europa, de los cuales dos Estados son miembros permanentes y con derecho de veto en el Consejo de Seguridad de NNUU.

5. La Asamblea General de las Naciones Unidas ha establecido en diversos momentos el derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui y ha estado convocando durante décadas un referéndum.

¿El nombramiento del ex presidente federal de Alemania, Horst Köhler, como Representante Especial para el conflicto del Sáhara Occidental causará revuelo?

Ya no es un secreto para nadie que la resolución del conflicto del Sahara Occidental no depende de la voluntad del Secretario General de las NNUU ni, tampoco, de su Representante Especial.

El conflicto ha conocido a seis Secretarios Generales de NNUU y a cinco Enviados Especiales.

El único y verdadero obstáculo que impide la resolución del conflicto se llama ‘La République française’. Es la inexplicable posición de Francia y su vergonzoso apoyo a Marruecos lo que alimenta este conflicto. Es la posición francesa la que amenaza la paz, la estabilidad y la prosperidad en toda la región del África Noroccidental.

El Resto de miembros de la Unión Europea asumen la parte alícuota de culpa que les corresponde por seguir, sin rechistar, la posición francesa. Y resultados a la vista: ahí está la Sentencia de 21 de diciembre de 2016. 

Ahora bien, la designación de nuevo Representante Especial, esta vez, el ex canciller de la República Federal de Alemania y, por tanto, representante de la Alta cultura alemana y del buen ‘saber hacer’ alemán, inspira mucha confianza en un pueblo que lleva más de cuarenta años esperando algo tan normal y tan básico como es la aplicación de las normas que, la Comunidad Internacional, ha colocado en la cúspide del Derecho Internacional: el derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui, derecho reconocido desde 1963 por la Asamblea General de NNUU. 

Las esperanzas se fundan, en buena medida, en el ya aludido elemento de la vecindad, puesto que Alemania atesora un considerable bagaje histórico de relaciones con Francia. Y en este conflicto, insistimos, la posición de Francia es clave.

Tenemos muchas esperanzas en que el hombre que ha gobernado el Fondo Monetario Internacional y otras tantas instituciones, con exquisito respeto a las leyes que rigen tales instituciones, pueda culminar su historial poniendo una guinda de paz, estabilidad y progreso en el Sahara Occidental, con idéntico respeto a la legalidad internacional.

6. El Sahara occidental es la última colonia en África. 

¿Qué perspectivas ves para poner fin a esta situación y qué apoyo esperas, por ejemplo, de Suiza y de los movimientos de solidaridad?

No se puede ni se debe subestimar la capacidad de los hombres y las mujeres de este gran pueblo que es el pueblo suizo. 

Nadie pensaba que las ideas expuestas por Henry Dunant, en su obra ‘Recuerdos de Solferino’, iban a culminar convirtiendo, a una pequeña asociación privada suiza, en la única ONG del mundo, a la que el Derecho Internacional reconoce derechos y obligaciones, en la única ONG que firma convenciones con Estados y con Organismos Internacionales.

Nosotros no pedimos ayuda humanitaria ni, tampoco, pedimos ayuda al desarrollo. Pedimos algo más sencillo, pedimos algo que está en la raíz misma de ese humanismo que recorre las venas de Suiza: una urna de cristal transparente donde podamos expresar, libremente, nuestro futuro como pueblo. ¿Algún suizo se anima?