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DECLARACIÓN DE LAS ORGANIZACIONES SOCIALES Y SOLIDARIAS CON EL PUEBLO SAHARAUI DEL ESTADO ESPAÑOL, EN EL “DÍA NACIONAL DE REPUDIO AL MAL GOBIERNO” 10 DE DICIEMBRE DE 2010

Por primera vez desde 1975, fecha del abandono de España de su antigua colonia del Sáhara, el Pueblo Saharaui bajo ocupación marroquí se ha sentido libre en el campamento de jaimas de Gdeim Izik, organizándose soberanamente para hacer su vida cotidiana de modo autónomo, sin ser dirigidos ni vigilados por la policía y el ejército de Marruecos.

La lucha del Pueblo Saharaui por los derechos humanos y por la autodeterminación del Sáhara Occidental, se ha venido desarrollando desde hace 35 años, sufriendo la ocupación marroquí de su tierra, viendo truncadas sus aspiraciones de independencia, con detenciones arbitrarias, torturas y encarcelamientos, como método para minar la moral de ese pueblo hermano. Asimismo, se ha visto sometido a la masacre, al expolio de sus riquezas naturales y las desapariciones forzosas de ciudadanos y ciudadanas civiles saharauis.

En las protestas sociales que dieron lugar el pasado mes de Octubre al “Campamento de la Dignidad” de Gdeim Izik, en El Aaiún ocupado, confluían años de denuncias contra las desigualdades, la discriminación social y las inhumanas condiciones de vida que soportaba la población saharaui frente a los colonos marroquíes. En El Aaiún, con alrededor de 230.000 habitantes donde sólo el 40% son saharauis, el régimen dictatorial Marroquí ha venido sembrado la desconfianza y el odio entre ambas comunidades.

El ejército y la policía estrecharon el cerco al campamento y finalmente se produjo la violenta intervención armada marroquí con más de 3.000 efectivos, destrozando las jaimas y dispersando a los miles de civiles saharauis acampados, incluidas mujeres, ancianos y niños. Tras la destrucción total de vehículos y enseres, comenzó una feroz persecución de la población saharaui, que se saldó con varias decenas de muertos, 240 heridos, 700 detenidos, 130 encarcelados y más de 400 desaparecidos. Lo que podemos calificar como un verdadero genocidio, cometido sin testigos, sin observadores y sin medios de comunicación que den testimonio de las huellas de la masacre alauita.

Al desmantelamiento se sumó la persecución de ciudadanos saharauis en El Aaiún y otras ciudades del Sáhara ocupado -especialmente Smara y Dajla-, así como el saqueo “casa por casa” por parte de los colonos marroquíes, protegidos por la policía; los apaleamientos, hasta el asesinato, en la vía pública; comisarías y cuarteles de la gendarmería real y el ejercito, han sido habilitados como mazmorras, mientras en hospitales militares y en la “Cárcel Negra” de El Aaiún, se amontonan los detenidos, que son torturados a diario para extraerles falsas confesiones. Marruecos está utilizando como agresores contra la población saharaui a sus colonos, que se ocupan de matar, agredir y destruir los bienes saharauis.

Lo sucedido posteriormente al desmantelamiento violento del campamento, ha creado el rencor y la desconfianza contra los colonos marroquíes, por las profundas heridas provocadas por Marruecos, que durarán años antes de curar. Tras Gdeim Izik, nada será ya igual, hay un antes y un después, incierto y esperanzador a la vez.

El Gobierno de España ha asumido desde el principio las mentiras de Rabat, dándolas por buenas, poniendo en duda las informaciones gráficas y los testimonios personales de saharauis y observadores, mostrando una firmeza cobarde ante la sociedad española y subordinación a las decisiones del Majzén marroquí, doblegándose a los intereses económicos y comerciales de ciertas empresas y potencias mundiales, para aparentar que “pintan algo” en el escenario mundial.

Rabat sostiene que atacó el campamento porque estaba en manos de grupos armados próximos al islamismo radical; sin embargo, las fuerzas especiales y de seguridad marroquí solo utilizaron, según su propia versión, “… porras y bombas de agua y que nunca utilizaron armas de fuego”. Ese desigual resultado se contradice con la constatada dureza de las fuerzas represoras marroquíes, que sin embargo mantienen que fallecieron 11 policías, frente a sólo 2 de los que se resistieron al desalojo y otros 5 en la ciudad de El Aaiún. Pero si Marruecos no tiene nada que ocultar, ¿Por qué oculta, por qué no dejó entrar libremente a los medios de comunicación y a los observadores internacionales?

La sociedad española no puede compartir ni entender la posición del Gobierno español. Una posición de complicidad, por no decir vasallaje y sometimiento a Mohamed VI, que se ha ido complicando internamente, provocando el divorcio de la sociedad española con el Gobierno, que ha primado intereses comerciales y de otro tipo, contra la defensa de la legalidad internacional y los derechos humanos, enmascarándolos con “razones de estado”. Rodríguez Zapatero dice defender los principios de legalidad y derechos humanos, pero en el Sáhara hace lo contrario.

No podremos entender jamás, que para mantener unas débiles relaciones de vecindad con el reino alauita , no se condene la violencia desatada por Marruecos, como pedía la sociedad y como han hecho otras entidades e instituciones españolas y europeas; permitiendo sin protestar el maltrato difamatorio de los ministros marroquíes contra periodistas españoles y expulsiones de cargos públicos y medios de comunicación, de un territorio que no les pertenece y del que España, según la ONU y pese al propio gobierno de Rodríguez Zapatero, sigue siendo responsable y potencia administradora, siendo jurídicamente responsable de conducir el Sáhara Occidental a su plena descolonización.

El clamoroso rechazo social a la violencia marroquí y contra el encubrimiento del Gobierno español, fue parte del éxito de la Manifestación del día 13 de noviembre en Madrid, bajo el lema “ Marruecos fuera del Sáhara ¡35 años de ocupación, ya basta!”, donde se visualizó la masiva denuncia pública contra el genocidio practicado por Marruecos contra el Pueblo Saharaui.

Finalmente, este 10 de Diciembre celebraremos el DÍA NACIONAL DE REPUDIO AL MAL GOBIERNO, con concentraciones y manifestaciones en todo el Estado, coincidiendo con la celebración del Día Internacional de los Derechos Humanos, para hacer manifiestas nuestras reclamaciones ante:

La sociedad y el Gobierno de España:

  1. Condena firme y expresa de la violencia ejercida por las fuerzas de ocupación marroquíes.
  2. Garantías inmediatas para toda la población saharaui, protección consular a los españoles residentes en El Aaiún y cese inmediato de las personas depositarias de la autoridad española en el Sáhara, colaboradores con las autoridades de ocupación.
  3. Condicionar la cooperación y las relaciones del Estado español con Marruecos, al respeto de los derechos humanos y del comportamiento de buena vecindad con España.
  4. Defender la realización del Referéndum de Autodeterminación, con todas las opciones, como única solución justa para la descolonización del territorio.
  5. Cese inmediato de la venta de armas a la dictadura marroquí.
  6. Conceder Estatuto Diplomático a los delegados del Frente Polisario en España.

Las Naciones Unidas y la Unión Europea:

  1. Ampliar las competencias de la MINURSO, para la supervisión de los derechos humanos.
  2. Apertura de una investigación independiente amparada por Naciones Unidas.
  3. Asegurar por medio de organizaciones humanitarias internacionales, la atención de personas heridas y detenidas.
  4. Libertad para todos los presos políticos saharauis, en especial a las personas detenidas a raíz de la agresión al campamento.
  5. Aclaración de la situación de las personas desaparecidas. Mientras tanto engrosarán los datos de personas asesinadas.
  6. Apertura total del territorio del Sáhara a los medios de comunicación, observadores y visitantes.
  7. No renovación de los Acuerdos de Pesca de la UE con Marruecos y congelación del Estatuto de Socio Avanzado.

MADRID, 10 de Diciembre de 2010