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Francisco Guerrero: «La cara que le han puesto a Carmen refleja lo que ocurre en el Sáhara»


- Pte. Federación Andaluza Amigos Pueblo Saharaui, dice que los activistas expresaron de forma pacífica su solidaridad con la población, y mantiene que les agredió la policía

GEMA MARTÍNEZ - Málaga | 01/09/10

Francisco Guerrero. :: J. C. PORTILLO Afirma que en relación al conflicto que vive el Sáhara Occidental, la decepción es moneda corriente cuando se analizan las actuaciones de los diferentes gobiernos de España. No obstante, en el caso de los activistas agredidos en una manifestación en El Aaiún, las palabras del secretario de Estado de Exteriores, que vuelven a situar al Ejecutivo del lado marroquí, implican desacreditar la versión defendida por los españoles.

-El gobierno ha zanjado el asunto con extrema rapidez.

Ya quisiéramos nosotros tener respuestas tan rápidas. Con Aminetu se tardó un mes y pico en resolver el conflicto y la solución llegó de la mano de Francia y Estados Unidos.

-¿Qué conclusión saca de las manifestaciones del secretario de Estado de Exteriores?

Que da a entender tres cosas. Una: aquí se ha acabado el problema. Dos: llamamos a nuestros ciudadanos a que cuando vayan al extranjero cumplan con la legalidad vigente. Tres: la violencia que se ha ejercido contra los manifestantes canarios pro saharauis no la ha ejercido la policía.

-¿Y cuál es su versión?

Nosotros decimos que se le está dando más credibilidad a lo que dice un gobierno extranjero que a lo que dicen los propios nacionales. Los compañeros dicen que han sido policías de paisano, porque luego se los encontraron en la propia comisaría. Los agresores eran policías. En el Sáhara, como ocurren con cualquier gobierno de ocupación, los policías suelen ir de paisano. No podemos perder la perspectiva de que es una tierra ocupada.

-Marruecos les acusa de participar en una manifestación ilegal.

Ellos dicen que en el Sáhara ocupado hay libertad de expresión, de manifestación y de información. Lo único que hacían estos ciudadanos españoles era expresar su solidaridad con los saharauis, sin utilizar medios violentos.

-El Gobierno español también insta a respetar la legalidad vigente en el país.

Esa legalidad vigente de la que hablan es la que permite expulsar a ciudadanos españoles, la que obliga a periodistas marroquíes a exiliarse por decir algo contrario a la opinión del rey. Marruecos es un país que ha firmado el estatuto avanzado con Europa, en el que priman los principios básicos de la democracia. El interés estratégico de un país no puede estar por encima del estado de derecho ni de los derechos humanos. Mantenemos que fue una manifestación legítima, porque reivindicaba la legalidad internacional.

-Ustedes acusan al Gobierno español de complicidad con el Gobierno marroquí, ¿cuales serían los motivos para que se dé esta complicidad?

Hay intereses económicos. Muchos españoles tienen negocios en el Sáhara Occidental. También hay relaciones de amistad de muchos dirigentes políticos. Marruecos chantajea permanentemente al Gobierno español; unos días con Ceuta; otros con más pateras; otros con control sobre la droga. Y mientras tanto ¿cuánto dinero manda la UE para gestionar el avance de Marruecos a la democracia? ¿La población se está beneficiando de eso?

-El ministro de Comunicación ha preguntado que si acogerían con los brazos abiertos a un grupo de marroquíes que vinieran a España a manifestarse por la independencia del País Vasco.

Yo le diría dos cosas y en este asunto no voy a ser políticamente correcto. La primera es que cualquier ciudadano, de cualquier país, que venga a España a manifestarse pacíficamente y a reivindicar lo que quiera, lo puede hacer. Cualquier ciudadano marroquí se puede manifestar aquí. Lo han hecho y se les ha tolerado, como a cualquier ciudadano del mundo. En segundo lugar: ellos son un gobierno de ocupación de un territorio pendiente de descolonización, tal y como dice Naciones Unidas.

-Parece que solo miramos hacia el Sáhara cuando hay conflictos.

Así es, y la cara que le han puesto a nuestra compañera Carmen Roger es un reflejo de lo que ocurre allí a diario. Cualquier manifestación contraria al estatus del Sáhara Occidental es reprimida de forma salvaje. Si un saharaui dice que quiere un referéndum es detenido, maltratado y puede desaparecer.

SUR.es