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El siroco sopla en Ourense

El Concello dedica los miércoles a fomentar, con ritmo festivo, el conocimiento de la cultura y la realidad del pueblo saharaui

FINA ULLOA - Ourense | 29/07/10

La plaza de San Martiño huele y suena distinto. Huele a leña, a esencias y a té, y suena a darbuka, a mazhar y pandereta. El suelo está cubierto de colchas y alfombras multicolores y, sentados sobre ellas un grupo de hombres y mujeres con vestimentas orientales comparten un té. O mejor dicho, tres. «El primero amargo como la vida, el segundo dulce como el amor, el tercero suave como la muerte». Así lo cuenta Hassan Abdelhadi, el presidente de la asociación que aglutina a los saharauis que viven en Ourense, recordando el recitado de sus ancestros.

Ellos son los actores de un escenario que se reproduce cada miércoles y en el que una carpa y una pantalla gigante -en la que se proyectan documentales sobre los campos de refugiados- completan el atrezo con el que pretenden mostrar a los ourensanos sus tradiciones y su realidad. Una realidad que les tiene lejos de la que fue su tierra, en medio del árido y duro desierto argelino. Lejos de los abundantes y suculentamente económicos caladeros de pesca del Sáhara occidental o de su riqueza minera. Lamentan la paradoja de que la riqueza de la que fue su tierra coloque una venda interesada en los ojos de quien debería poner fin a su exilio y mientras Europa engorda su industria pesquera en aguas saharauis «a nosotros nos mandan bolsas de lentejas y depósitos de agua».

Solidaridad que, a pesar de todo, agradecen. No a los gobiernos «sino a las familias españolas que se sacrifican para enviarnos esa ayuda y sin las que no hubiéramos sobrevivido», recuerda Ahemedu.

Pero la cita en Ourense, aunque reivindicativa -la Concellería de Voluntariado que la organiza quiere que se conozca la realidad desnuda y al completo- no es un mitin. Hablan si se les pregunta. Si no, se ciñen al aspecto más lúdico de enseñar sus tradiciones. Algunas cuelgan en fotografías y textos que engalanan la plaza.

Las mujeres visten la melfa, una tela rectangular que, hábilmente colocada, cubre todo el cuerpo y la cabeza. En contraste con el negro de otras vestimentas árabes, la saharaui es de vivos colores y estampados. La ceremonia del té también es distinta a la de otros pueblos afroárabes, como diferente es la técnica con la que aplican los dibujos de hena a su piel.

La noche de los miércoles es, en definitiva, una oportunidad para recuperar la cultura de un pueblo, que fue una más de las que integran el territorio español hasta hace 35 años.

La voz de Galicia