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Y no pasa nada

JOSÉ NARANJO | 19/07/10

Todo lo que está ocurriendo en El Aaiún se pasa, hace ya tiempo, de castaño oscuro. Pero lo sucedido anoche, cuando decenas de policías armados hasta los dientes disolvieron a palos y patados una concentración pacífica de saharauis que estaba dando la bienvenida a unos compañeros que regresaban de El Aaiún, viene a ser la demostración de que mientras la comunidad internacional no intervenga, los derechos humanos seguirán siendo pisoteados allí con total impunidad.

Desde hace la friolera de 35 años, la gran mayoría del pueblo saharaui tiene que sobrevivir un exilio desgarrador en la pedregosa y hostil hamada argelina. No importa que una y otra vez Naciones Unidas exigiera la celebración de un referendum para desatascar la descolonización del Sahara. No importa. Marruecos bloqueaba esta opción de manera reiterada. Y no pasó nada.

En los territorios ocupados, al otro lado del muro, muchos miles de saharauis viven bajo la opresión del país ocupante, excluidos de su acceso a una ciudadanía plena, arrinconados por la fuerza de un sistema que, de manera violenta, pretende silenciarlos, aislarlos. Y no pasa nada.

Allí se está librando una batalla. No de malos contra buenos, sino una batalla entre la legalidad y la violencia, entre los principios que nos hemos dado para intentar vivir en paz y la fuerza de las patadas, los golpes y las porras. Todo lo que suene a reivindicación legítima de derechos es pisoteado, sin más. Y tampoco pasa nada.

Hace pocos meses, Francia vetó en el Consejo de Seguridad de la ONU la posibilidad de que la Minurso vele por los Derechos Humanos en los territorios ocupados, pues es la única misión de paz en el mundo que no tiene esta competencia. Francia dijo no para proteger a su aliado marroquí. Quizás con la presencia de los cascos azules en las calles y no en sus hoteles de lujo, lo de anoche (y lo de la otra y la otra y la otra) se podía haber evitado. Y no pasa nada.

La diferencia entre lo de ayer y lo de otros días es que anoche estaba allí una periodista de GuinGuinBali, que, en esta ocasión, había testigos. Laura Gallego nos va a contar todo lo que pasa, de hecho ya lo está haciendo. El mundo podrá seguir mirando para otro lado y quizás no pase nada. Pero hoy nadie podrá decir que no lo sabía.

PD: Este post también recuerda a Luis de Vega, Nicolás Castellano, Erena Calvo, Carla Fibla, Juan Medina, Miguel Ángel Idígoras, Josep Saurí y muchos más periodistas españoles que se han empeñado en el pasado y que siguen empeñados todavía en romper el bloqueo que Marruecos pretende imponer sobre el Sahara Occidental para que el mundo no sepa lo que ocurre. Gracias a todos, gracias Laura, por ese compromiso con la verdad.

Los invisibles