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En el recuerdo vivo de José Saramago

CEAS-Sáhara quiere unirse en esta hora al lamento y al llanto de cuantos y cuantas lloran al ciudadano del mundo José Saramago.

Ya que más allá de los premios que reconocían públicamente sus eximios talentos y de sus excelsas cualidades literarias estaba el hombre, el compañero solidario, la persona cuyos valores no podrá apagar la muerte y que vive y vivirá en ellos y en el recuerdo de quienes lo admiramos como lectoras y lectores y lo amamos como ejemplo.

Atento a los pulsos del mundo, esforzado, cordial, solidario siempre alerta en la defensa de los humildes y de los desposeídos, de los trabajadores menos favorecidos y de los marginados por la implacable maquinaria de un tiempo sin valores ni leyes, supo practicar y encarnar, hacer vitales, palabras como coraje, dignidad, civismo, respeto, fidelidad… de las que alimentó y nutrió nuestra capacidad de lucha.

Hermanado con las causas justas y silenciadas o menospreciadas por el silencio y el olvido hemos tenido el privilegio de saberlo y conocerlo compañero de trincheras en la reivindicación de la dignidad y el derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui. Quien un día se atrevió a decir que perder en esa causa, como en otras semejantes, era producir una pérdida para toda la humanidad entera, por lo que nadie podía ponerse al margen en la lucha por la dignidad de los y las demás, quienquiera que fuesen, vive hoy y vivirá siempre en el reconocimiento de las gentes de bien hacia su testimonio y ejemplo.

Escritor, poeta, enamorado, cerrajero, campesino, luchador infatigable e impenitente, vecino de Tías (Lanzarote) y Azinhaga (Golegâ-Ribatejo) vives ya, desde hoy, de forma perenne en nuestra memoria.

Madrid, a 18 de junio de 2010


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