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El conflicto del Sahara Occidental, Cuba y los derechos humanos

Ernesto Gómez Abascal | 09/05/10

Hace 35 años, en mayo de 1975, una funcionaria cubana, Marta Jiménez, integró una delegación del Comité de Descolonización de la ONU que visitó el Sahara Occidental, posesión colonial entonces de España, para conocer las aspiraciones del pueblo de ese territorio. Después de entrevistarse también con las autoridades españolas, marroquíes, argelinas y mauritanas, ella dejó plasmado en el informe que rindió la delegación, su convicción de que era un caso de descolonización y debía aplicarse el derecho a la autodeterminación. Había comprobado fehacientemente, en incontables manifestaciones que presenció en su amplio recorrido, que la población autóctona saharaui, demandaba de forma rotunda, la independencia.

La ONU reconoció este derecho pocos meses después, pero el gobierno español no sólo incumplió su responsabilidad, sino que entregó la administración del territorio a Marruecos y Mauritania, creando un conflicto que dura hasta nuestros días.

Una parte importante del pueblo saharaui, perseguido y reprimido, debió encontrar refugio en pleno desierto. Decenas de miles de ellos se establecieron en campos de refugiados en la zona de Tindouf, territorio del Sahara argelino, país que desde entonces les brinda importante ayuda humanitaria.

Integré, en mayo de 1977, la primera delegación cubana que visitó estos campamentos invitada por el Frente POLISARIO y pudimos comprobar además de la firme decisión de lucha por la independencia las condiciones terribles en que debían apenas sobrevivir los refugiados. El territorio donde estaban (y permanecen) asentados, era posiblemente uno de los lugares más inhóspitos y de clima más adverso en el globo terráqueo.

Poco después de este viaje, el gobierno cubano decidió comenzar la ayuda al hermano pueblo saharaui. Se estableció allí una importante misión médica que se mantiene hasta nuestros días, cumpliendo ya más de 30 años. Son cientos los médicos y técnicos de la salud que han permanecido por un año o más tiempo en estos campamentos, salvando vidas y compartiendo la vida misma con los refugiados en condiciones extremadamente difíciles. Han escrito páginas de verdadero heroísmo humanitario.

Además, unos dos mil quinientos jóvenes saharauis han sido becados en Cuba. Casi mil han concluido estudios superiores en la Isla y decenas se han graduado como médicos y especialistas, obteniendo con ello derechos humanos básicos: la educación y la salud. Se ha creado así, un capital para el futuro de este pueblo.

La misión humanitaria de los cubanos en el Sahara, es una verdadera lección de derechos humanos, y sólo ella debía servir para tapar la boca de los países poderosos y ricos que nos acusan hipócritamente por violarlos.

La gran prensa occidental por supuesto no habla de esto, como tampoco hace campaña para denunciar la represión, las desapariciones, los encarcelamientos y las torturas a que es sometido el pueblo saharaui, que en estos días cumple 37 años de lucha por su independencia. Estos medios, que tanto espacio dedican a inventar falacias sobre los derechos humanos en Cuba, debían poner más atención a las violaciones e injusticias que se cometen frente a sus propias costas. Los países miembros de la Unión Europea tienen gran responsabilidad en que hasta el presente no se haya cumplido el proceso de descolonización aplicando el derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui, lo cual es decisivo para poner fin a sus sufrimientos.

Rebelión