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Carta de condena de CEAS-Sáhara contra el ataque del Ejército Israelí a la “Flota de la Libertad”

La Comisión Permanente de CEAS-Sáhara, en nombre propio y en el de todo el movimiento solidario con la causa del pueblo saharaui, manifiesta su condena y su más enérgica repulsa por el ataque perpetrado por el ejército de Israel contra la conocida como “Flota de la Libertad”, en la que más de 750 activistas civiles y defensores de los derechos humanos y del pueblo palestino, entre los que se encontraban algunos españoles, intentaban llevar ayuda humanitaria hasta el puerto de Gaza, bajo el control de las autoridades palestinas.

Este bárbaro ataque, carente de justificación, alejado de cualquier interpretación equitativa del derecho y ajeno a todo tipo de principios y valores éticos, llevado a cabo por el ejército regular de un estado miembro de las Naciones Unidas contra una expedición solidaria y pacífica, de carácter humanitario, constituye un hecho inaudito e incalificable que define a los criminales que lo cometen y a los sanguinarios y obcecados responsables políticos que toman las decisiones y dan las órdenes para que se consumen. Una vez más, el Estado de Israel, más allá de toda razón y de todo derecho, ignorando el respeto a las vidas y los bienes ajenos, interviene militarmente contra una columna de militantes por la paz y la solidaridad entre los que se encontraban parlamentarios europeos, un Permio Nobel de la Paz y hasta uno de los supervivientes del Holocausto Judío.

En esta hora negra para la justicia y la razón queremos unirnos en el dolor a los activistas que trabajan por la causa palestina y trasladarles el apoyo y la solidaridad de quienes, identificados con la lucha del pueblo saharaui, entendemos de su tesón y de su lucha y sabemos del enorme sacrificio que comporta.

Nadie se puede escudar en ninguna legitimidad que justifique el genocidio o la violencia desproporcionada y gratuita contra ciudadanos desarmados y civiles indefensos. Ni siquiera en base a la existencia histórica de un tiempo de marginación o de una política de exterminio llevada a cabo contra sus antepasados o con el argumento de la exigencia nacida de una política de defensa y seguridad nacional. Nada defiende mejor a las razones esgrimidas y a los pueblos que la voluntad de equidad ejercida con respeto hacia los otros y espíritu solidario. Y hacemos un llamamiento para que se lleve a juicio a los responsables de este crimen que no debe ni puede constituirse en la vergüenza de todo un pueblo y sí en el castigo y la condena de quienes lo han llevado a la práctica.

Que la sangre derramada en esta hora, como la de los miles de inocentes que han perdido su vida en la larga sangría en que se ha convertido este conflicto, sirva para poner fin a la opresión que Israel viene ejerciendo sobre la población musulmana y ponga las bases sobre las que se construya y asiente un próspero y vigoroso Estado Palestino en un próximo futuro.

Madrid, a 31 de mayo de 2010