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Carta al Presidente de la República Francesa en protesta por la oposición de este país a la inclusión de la defensa de los derechos humanos entre los cometidos de la MINURSO en el Sáhara Occidental

Esta carta será entregada en la Embajada de Francia en Madrid y en los consulados repartidos por todo el Estado, mañana jueves a las 12:00 h. Algunas de las convocatorias más importantes:

- Embajada de Francia en Madrid: C/. Salustiano Olozaga, 9
- Consulado de Francia en Sevilla: Plaza Cruz de la Cerrajería (Barrio de Santa Cruz)
- Consulado de Francia en Las Palmas de Gran Canaria: C/. Néstor de la Torre 12
- Antena consular de Francia en Málaga: C/. Duquesa de Parcent 8
- [Actualización] Viernes 11 de junio a las 12:00 en Valencia: C/. Cronista Carreres, 11


[Version française ci-dessous]

Carta al Presidente de la República Francesa en protesta por la oposición de este país a la inclusión de la defensa de los derechos humanos entre los cometidos de la MINURSO en el Sáhara Occidental

Madrid, a 27 de mayo de 2010

De la Coordinadora Estatal de Asociaciones Solidarias con el Sáhara (CEAS-Sáhara)

Excmo. Sr. D. NICOLÁS SARKOZY
Presidente de la República Francesa
Palais de l’Elysée
57, Rue de Faubourg Saint-Honoré
75008 PARIS, FRANCIA

Respetado Sr. Presidente:

Una vez más queremos dirigirnos a Vd. para manifestarle nuestra más profunda y enérgica repulsa hacia la política que el Estado francés –nos negamos a creer que la ciudadanía francesa se haga cómplice de ello- viene desarrollando sistemáticamente en relación con el proceso de descolonización del Sáhara Occidental. Una actitud de apoyo y respaldo a las posiciones de quien no es sino el usurpador, por el engaño y la fuerza de las armas, de la voluntad y la representatividad soberana de la población saharaui: el Reino de Marruecos.

Cierto es que la política francesa ha dejado hace tiempo de desarrollarse como una estrategia enmarcada en el plano internacional, proyectada hacia la construcción del sistema de relaciones de un futuro orden mundial, para municipalizarse y reducir todas sus estrategias y posicionamientos a cuestiones de mera política interior, como si su país fuera el centro o el ombligo de no sabemos qué, y que el juego político contemporáneo les ha llevado a confundir, de forma permanente, el autoritarismo con el ejercicio de la verdadera auctoritas o la defensa del privilegio con el hecho de detentar una auténtica hegemonía moral.

Sin embargo, aún esperamos y confiamos en la posible rectificación de un político que decía buscar la regeneración de la vida política para que ese deseo no se convierta en mera palabrería retórica y una actitud más firme y decidida en defensa de la legalidad internacional por parte del país que lideró ideológicamente el proceso de modernización y cambios que nos han abierto nuestro presente y en el que se elaboró y defendió una declaración de los derechos del hombre y de la mujer que todavía es referencia y anhelo para la mayoría de los ciudadanos del mundo.

Por ello, le reiteramos no sólo que esta cuestión sigue pendiente e inconclusa sino que, en ella, la legalidad internacional exige que se cumpla con el ejercicio de un derecho de autodeterminación que le otorgue la soberanía y la capacidad de decisión a quienes son los legítimos ciudadanos de ese territorio: los hombres y mujeres que integran al pueblo saharaui. Cualquier posible acuerdo que eluda u obvie esta consulta carecerá de efectividad y legitimidad.

Pero además, en los años que han seguido a la elaboración del Plan de Arreglo y a la consiguiente creación de la MINURSO, casi veinte, Marruecos ha reprimido duramente tanto a los partidarios del independentismo como a los defensores de los derechos humanos entre la población saharaui provocando muertes, torturas y encarcelamientos en base a una política represiva y a la discutible aplicación de su propio derecho a una población sojuzgada y sometida por la fuerza. Esa política de abusos y conculcación de derechos que hace presuntos reos de traición a ciudadanos que defienden posiciones políticas aceptadas y reconocidas por las Naciones Unidas, de las que Marruecos forma parte, se ha visto absurdamente ratificada por la decisión del Consejo de Seguridad de la ONU de ampliar, por un año más, la misión y las funciones de la MINURSO sin que, entre ellas, se recoja la vigilancia y defensa del respeto a los derechos humanos tanto en el Sáhara ocupado como en los campamentos de Tinduf. Una petición expresada por varios países miembros del Consejo y avalada por la recomendación de Organizaciones No Gubernamentales, Asociaciones Defensoras de los Derechos Humanos, entidades solidarias con el pueblo saharaui y miles de ciudadanos anónimos que se han mezclado en esta petición, con intelectuales, personalidades y artistas, y a la que la representación de su país se ha negado, ejerciendo el derecho de veto que, todavía, mantiene dentro de dicho Consejo.

Una actitud que repudiamos y rechazamos con la mayor firmeza recordándole que, a día de hoy, ciudadanos en común de una misma Unión Europea, su actitud obstruccionista e intransigente no compromete tan solo a los intereses y a la imagen de Francia sino a la del conjunto de la Unión, en la que, muchos, somos también los que no dejamos de deplorar y condenar semejantes actuaciones.

Favorecer la resolución de este dilatado contencioso pasa necesariamente por favorecer la distensión y el diálogo entre las partes. Aquella difícilmente será posible mientras no se preserve la integridad física y moral, la dignidad y los derechos de unos ciudadanos saharauis amenazados y coaccionados por las fuerzas de seguridad del país ocupante cuando no por colonos al servicio de las autoridades marroquíes. Éste será inviable mientras que la ONU y los llamados países “amigos” no establezcan una política de igualdad real entre ambos interlocutores desde el respeto, el tratamiento y la atención imparcial hacia las partes o, en otro caso, propiciando el reconocimiento como estado miembro de pleno derecho de la República Árabe Saharaui Democrática con entidad nunca menor que la de otros estados contemporáneos como Kosovo, San Marino, Luxemburgo, el Estado Vaticano o Mónaco.

A día de hoy estamos en un tiempo en el que las decisiones y las responsabilidades contraídas por la clase política no sólo reforzarán o debilitarán su credibilidad como tal sino que implican auténticas exigencias de sometimiento a la ley en el plano personal. Esperemos que Vd. sepa rectificar sus posiciones y apoyar la vía de la defensa de la legitimidad y la justicia y el compromiso del respeto de los derechos humanos y la integridad física y la dignidad de los pueblos y las personas tanto en el plano general como en el caso saharaui, en particular.


Lettre au Président de la République française en protestation à l’opposition de ce pays a l’inclusion de la défense des doits de l’homme parmi les objectifs de la MINURSO au Sahara Occidental.

Madrid, 27 mai 2010

De la Coordinatrice Étatique des Associations Solidaires avec le Sahara (CEAS-Sáhara)

À son Excellence Mr. NICOLÁS SARKOZY
Président de la République Française
Palais de l’Elysée
57, Rue de Faubourg Saint-Honoré
75008 PARIS, FRANCIA

Monsieur le Président,

Nous nous dirigeons a vous pour manifester notre profond rejet envers la politique que l’État français –nos refusons de croire que les citoyens français y sont complices- est en train de développer, de manière systématique, en relation avec le processus de décolonisation du Sahara Occidental. Une attitude d’appui et support à quelqu’un qui n’est d’autre que l’usurpateur, à force de tromperie et des armes, de la volonté et représentativité souveraine de peuple saharien : Le Royaume du Maroc.

Certes, la politique française ne se développe plus comme une stratégie dans un cadre international, projetée vers la construction d’un système de relations d’un futur ordre mondial, afin de se municipaliser et réduire toutes ses stratégies et positionnements aux questions relatives seulement à son politique interne, comme si son pays est le centre de l’univers et que le jeu politique contemporain vous a pousser à confondre, de manière permanente, l’autoritarisme avec l’exercice du véritable auctoritas ou la défense du privilège avec le fait de détenir une authentique hégémonie morale.

Cependant, nous espérons et confions encore dans la possible rectification d’un politicien qui disait chercher la régénération de la vie politique pour que ce désir ne se transforme pas en simples paroles rhétoriques et une attitude plus firme et décidée pour la défense de la légalité internationale de la part du pays qui avait été à la tête du processus de modernisation dans lequel s’est élaborée et défendu la déclaration des droits de l’homme et qui est toujours une référence pour la majorité des citoyens du monde.

Pour cela, nous vous réitérons non seulement que cette question reste toujours inconcluse, sinon que, autour d’elle, la légalité internationale exige l’accomplissement de l’exercice du droit de l’auto-détermination qui l’octroi la souveraineté et la capacité de décision aux légitimes citoyens de ce territoire : les hommes et femmes qui intègrent le peuple saharien. N’importe quel possible accord qui contourne ce point ne peut être ni effectif ni légitime.

Mais en plus de cela, dans les presque vingt années qui ont suit l’élaboration du Plan d’Arrangement y la création de la MINURSO, le Maroc a réprimé durement aux partisans de l’indépendantisme comme aux défendeurs des droits de l’homme entre le peuple sahariens en provocant des meurtres, tortures et emprisonnement en se basant sur une politique répressive et l’application de son propre doit à une population soumise à la force.

Cette politique d’abus et d’infraction des droits qui trahit les citoyens qui défendent leurs positions politiques acceptées et reconnues par les Nations Unies, de laquelle le Maroc fait partie, s’est rectifiée d’une manière absurde para la décision du Conseil de Sécurité de l’ONU d’amplifier, pour un an de plus, la mission et les fonctions de la MINURSO sans que, entre elles, s’évoque la vigilance et la défense du respect aux doits de l’homme tant au Sahara comme dans les campements de Tindouf. Une pétition faite par multiples pays membres du Conseil et cautionnée par la recommandation des ONG, Associations de Défense des Droits de l’Homme, entités solidaires avec le peuple saharien et des milliers de citoyens anonymes qui se sont uni a cette pétition avec des intellectuels, personnalités et artistes et à laquelle la représentation de votre pays a refusé en exécutant le droit du veto qu’elle maintient toujours au sein dudit Conseil.

Une attitude que nos répudions et refusons avec fermeté et vous rappelons que, étant citoyens de une même Union Européenne, votre attitude obstructionniste et intransigeante ne met pas en compromis seulement les intérêts et l’image de la France mais aussi de l’Union en sa globalité.

Favoriser la résolution de ce contentieux doit passer nécessairement par la distension et le dialogue entre les parties. Cela serait difficilement possible tant qu’ on ne peut pas préserver l’intégrité physique et morale, la dignité et les droits des citoyens sahariens menacés par las forces de sécurité du Pays occupant aux service des autorités marocaines. Cela sera inviable tant que l’ONU et les pays « amis » n’établissent pas une politique d’égalité réelle entre les deux interlocuteurs avec respect et impartialité ou, en reconnaissant comme état membre de plein droit la République Arabe Saharienne Démocratique avec une entité similaire aux autres états tel que Kosovo, San Marino, Luxemburg, le Vatican ou Monaco.

Aujourd’hui, nous sommes dans une époque où les décisions et les responsabilités contractées par la classe politique non seulement renforcent ou débilitent sa crédibilité mais elles impliquent aussi de véritables exigences de subjugation a la loi dans le plan personnel. Nous espérons que vous sachiez rectifier vos positions et défendre la légitimité, la justice et le compromis du respect des droits de l’homme, l’intégrité physique et la dignité des peuples et les personnes de manière générale et le cas de peuple saharien, en particulier.


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