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Zapatero descarta utilizar a la UE para presionar a Marruecos
El presidente dice que la UE logrará que Rabat mejore su respeto de los derechos humanos con un acercamiento y no aislándole

I. CEMBRERO / M. GONZÁLEZ - Madrid | 16/12/09

El Gobierno español seguirá trabajando para resolver la crisis desatada por la expulsión de Aminetu Haidar de El Aaiún, pero, para lograrlo, no presionará a Marruecos a través de la Unión Europea. Ese fue, en sustancia, el mensaje que el presidente José Luís Rodríguez Zapatero lanzó a los tres diputados que le preguntaron hoy en el pleno del Congreso sobre el Consejo Europeo y en la sesión de control al Ejecutivo. "Soy partidario de avanzar en el acuerdo con Marruecos", afirmó Zapatero. "La mejora en todos los terrenos, incluido al que hace referencia su señoría, pasa por el acercamiento y el acuerdo [con Marruecos] y no por una política de separación", añadió.

Moratinos expresa su "rechazo y condena" de la expulsión de la activista

El jefe del Gobierno explicó así su enfoque de la relación con Rabat, en respuesta a una pregunta de la diputada Rosa Díez (UPyD). Ésta le había pedido que paralizase la concesión a Marruecos de esa nueva relación privilegiada que busca con la UE, llamada "estatuto avanzado", mientras no se produjesen avances en materia de derechos humanos y flexibilice su postura en el caso Haidar. La activista lleva 31 días en huelga de hambre para poder regresar a El Aaiún dónde vivía con su madre y sus dos hijos.

Zapatero evitó emplear la expresión "derechos humanos", pero sí dejó claro que, en su opinión, Marruecos sólo mejorará su comportamiento en ese ámbito estrechando lazos con la Unión Europea y no siendo sometido a un aislamiento. Rabat firmó hace ya 13 años su gran acuerdo de asociación con Bruselas. Los últimos meses se han caracterizado por un retroceso de las libertades, especialmente la de prensa.

En consecuencia, el presidente descartó actuar de una manera "que pueda ser muy halagadora, un día, en un periódico, pero que no resuelve el problema". Expresaba así su rechazo a amenazar a Marruecos con sancionarle directamente o a través de la UE. "Y nosotros vamos a resolver el problema", recalcó. "Tengamos prudencia porque la prudencia y la discreción suelen ser el camino para la resolución". Dio a entender que incluso durante el pleno de hoy había hecho gestiones.

"Corresponde al Gobierno dirigir la política exterior"

El ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, abundó en el mismo sentido contestando, esta vez, a Gaspar Llamazares (IU) quién preguntó por qué no se había pedido a don Juan Carlos que intercediera ante el rey Mohamed VI como se lo solicitó, varias veces, Felipe González cuando era presidente. Moratinos le recordó que "por mandato constitucional es al Gobierno al que le corresponde dirigir la política exterior".

El ministro aprovechó para endurecer un poco más su lenguaje con Marruecos, aunque no llegó a criticar explícitamente a sus autoridades. Afirmó, no obstante, que el Gobierno español "rechaza y condena" la expulsión de Haidar perpetrada por la policía marroquí el 14 de noviembre. El lunes, en Washington, tachó de "justa y legítima" la causa por la que lucha Haidar algo que ha suscitado gran malestar en el ministerio marroquí de Exteriores.

Alfredo Pérez Rubalcaba, ministro de Interior, reiteró en respuesta a una pregunta de Rafael Antonio Hernando (PP) que la decisión de permitir la entrada de Haidar en España, concretamente en Lanzarote, fue tomada por "la policía que es quién tiene que tomarla y de acuerdo con la legislación". "No hubo instrucciones políticas".

Haidar carecía de pasaporte y no quería desembarcar del avión que la trasladó de El Aaiún a Lanzarote. Los policías la convencieron de que lo hiciera recordándole, amablemente, que poseía una tarjeta de residencia en España -concedida por razones médicas- y que, una vez en tierra, podría comprar un billete de regreso a El Aaiún.

Para entrar no tuvo ni siquiera que mostrar la tarjeta, según relató la activista. Una vez en la terminal del aeropuerto de Arrecife los mismos policías que habían subido al avión le indicaron que se había producido un cambio de órdenes y que no podía salir de España porque carecía de pasaporte para viajar.

Haidar asegura que fue "engañada" por la policía y sospecha que las artimañas empleadas con ella obedecen a decisiones tomadas muy arriba. El grupo de simpatizantes que la apoya señala además que los miramientos con los que fue tratada para convencerla de que desembarcarse en Lanzarote y el hecho de que ni siquiera le pidieran que enseñara su tarjeta parecen indicar que "los agentes obedecían órdenes políticas".

EL PAIS

Ver vídeo El ’caso Haidar’ centra el debate en la sesión de control