Portada del sitioPrensa y RecursosAgenda
Descargar en formato PDF
Adiós a la libertad de expresión

Beatriz Mesa - Rabat | 08/10/09

Durante la visita oficial que realizó en Marruecos el presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, el primer ministro marroquí, Abbas El Fassi, declaró públicamente que los marroquíes están gozando de una impecable libertad de expresión y que la libertad de prensa es total. Los recientes acontecimientos han puesto en tela de juicio sus palabras:

Censura, secuestros, persecución, multas millonarias…La prensa marroquí se enfrenta en las últimas semanas a episodios de este calibre. El desasosiego es creciente en los medios de comunicación, que ven como están cambiando las reglas de juego, y de forma especial entre los periodistas independientes. De entre las últimas víctimas, Alí Anuzla, el director del periódico arabófono “Al Yarida Al Ula”, que ayer volvía a declarar ante la justicia acusado de dar “falsas informaciones” sobre la enfermedad del Rey, Mohamed VI. Según el artículo 42 del código de la prensa, Anuzla podría purgar hasta un año de cárcel y pagar una multa de unos mil euros. “Estamos en plena involución en materia libertad de expresión”, espetó al salir del Tribunal de Primera Instancia de Rabat. Lo único que podría salvarle de la cárcel sería la traición a su fuente, “pero no la pienso divulgar porque se trata de una cuestión deontológica”.

El juicio fue aplazado para dentro de dos semanas, pero independientemente del fallo, el periodista aseguró que continuará luchando a contracorriente porque “la información es un derecho adquirido del pueblo marroquí”. Las páginas de su diario y los que escriben en él podrían tener los días contados, ya que, sobre el intrépido Alí Anuzla pesa otro proceso pero esta vez por “dañar públicamente” al Muamar Gadafi. El juez pidió al diario Al Yarida Al Ula pagar una indemnización de 100.000 euros al líder libio. “Nos quieren asfixiar”, dijo el director para quien el estado marroquí ha diseñado una nueva estrategia a golpe de multas millonarias con el fin de hacer desaparecer los periódicos “molestos”.

A tan sólo unos metros del periódico que dirige Anuzla, se asoma otro diario arabófono, “Al Khabar Al Youm”. Sus puertas, por orden del ministerio de interior marroquí, están cerradas a cal y canto, y el local permanece acordonado día y noche desde hace algo más de una semana por una treintena de policías. “¡Desde la época de Hassan II no se había cerrado una oficina¡”, comentó indignado su director, Tuafic Buachrin, acusado de “ultraje a la bandera marroquí”. Una caricatura del príncipe Mulay Ismail- primo del monarca Mohamed VI- sentado en un trono de boda, con un brazo alzado y sonriendo y de fondo la bandera marroquí en la que la estrella aparecía semioculta, levantó la cólera en los pasillos de Interior donde se interpretó que la viñeta aludía a la estrella de David, el símbolo judío. El director de este diario se enfrenta también a cárcel y multa. Su juicio está previsto para la próxima semana. Causar perjuicio al Rey y a la familia real es una de las líneas rojas que lejos de atenuarse se oscurece muy peligrosamente sobre la profesión periodística. “Se acabó la prensa libre e independiente”, añadió un periodista del semanario independiente TelQuel, de los más críticos con el poder central, al que hace mes y medio las máquinas de la censura evitaron la publicación de una encuesta positiva sobre los diez años del reinado de Mohamed VI.

El pulso de África [Artículo publicado en El Periódico].