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EE.UU. detiene la inercia pro marroquí en las negociaciones sobre el Sahara

P. Rodríguez / E. Villarejo, Washington/Madrid | 17/07/09

El cambio de ocupante en la Casa Blanca y la mediación acometida por Christopher Ross, el diplomático estadounidense nombrado en enero como enviado personal del secretario general de la ONU para el Sahara Occidental, están empezando a alimentar expectativas de algún tipo de movimiento con respecto al enquistado conflicto que desde hace tres décadas enfrenta a Marruecos con el Frente Polisario por el control de la antigua colonia española.

Chistopher Ross -que cuenta con un mayor peso diplomático que su antecesor, el holandés Peter van Walsum- ha realizado ya dos giras por el Magreb y Europa. Tras las cuales convocó para finales de este mes de julio un encuentro informal en Viena, que intentaría reactivar la tanda de negociaciones directas -por ahora sin fruto- realizadas entre el 2007 y el 2008 en la localidad de Manhasset, a las afueras de Nueva York.

Ahmed Bujari, representante del Frente Polisario en Naciones Unidas, percibe que, al menos, la Administración Obama «ha desenchufado el piloto automático» heredado de anteriores gobiernos de Estados Unidos. Un «piloto automático» que hacía presagiar el apoyo de Washington a la propuesta de Rabat -autonomía bajo soberanía de Marruecos- en la reunión del Consejo de Seguridad celebrada el pasado mes de abril. Sin embargo, la nueva embajadora de EE.UU. ante la ONU, Susan Rice, omitió cualquier apoyo explícito al plan de autonomía marroquí, a diferencia de la práctica habitual de sus antecesores en el cargo con la Administración Bush.

«Ese es el elemento más notorio -explica a este diario- que podríamos interpretar como una revisión de la política de EE.UU. hacia la cuestión saharaui. Un silencio que se puede interpretar como ausencia de continuidad respecto a Bush. No obstante, los hechos todavía no nos permiten conocer a ciencia cierta cuál será la postura de EE.UU.», destaca Bujari. El veterano diplomático saharaui espera que «Obama implique a la ONU para resolver el conflicto en base a la legalidad internacional, el plan de arreglo y los trabajos realizados por el anterior enviado, James Baker».

Por su parte, fuentes de la Casa Blanca consultadas por ABC explican que el presidenet Obama respalda los esfuerzos en curso del embajador Chris Ross para encontrar, en el marco de la ONU, lo que se describe como una solución «pacífica, sostenida y acordada mutuamente» por las partes, mención esta última que incrementa las esperanzas del Frente Polisario de que el «yes, we can» del presidente de EE.UU. alcance al Sahara. El presidente «nunca ha hecho una declaración sobre un cambio de posición» en referencia al tema del Sahara ni ha decidido «su opción preferida», explican desde la Casa Blanca, que aclaran que el gobierno de EE.UU. no piensa actuar de forma independiente en esta polémica cuestión.

Sin embargo, una fuente diplomática occidental especializada desde hace décadas en el conflicto del Sahara sí percibe un cierto cambio en Washington: «Para mí, el indicio es que ni Ross ni la embajadora Rice han apoyado en la ONU de manera expresa el plan de autonomía de Marruecos, como sí hizo la Administración Bush. Y el hecho de que no lo apoyen es un síntoma importante».

Carta a Mohamed VI

En un cruce de mensajes con motivo de la festividad nacional de EE.UU., celebrada el pasado 4 de julio, Obama hizo llegar una misiva al rey Mohamed VI en la que solicitaba ayuda marroquí para encontrar una solución al conflicto palestino-israelí y brindaba la cooperación americana para superar la disputa del Sahara Occidental. Pero sin mencionar la propuesta de autonomía para el Sahara defendida por Marruecos. Una omisión que ha hecho saltar las alarmas en las partes negociadoras.

ABC