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El Sáhara y el Olvido

Fran Sevilla | 24/06/09

Hace unos días el Instituto Cervantes celebró el Día del Español, el 20-E. Hispanoparlantes y estudiantes de castellano de todo el mundo elegían y votaban sus palabras favoritas. Una iniciativa imaginativa y de indudable éxito. Ese mismo día recibí un mensaje de alguien que quería introducir una palabra y no podía hacerlo. Era un saharaui y había tecleado la palabra olvido comprobando cómo el sitio web del Cervantes le respondía algo así como “usted no está autorizado para visitar esta página”. Lo intenté y, efectivamente, salía ese mensaje.

Fue, probablemente, sólo fruto de la casualidad. Pero las casualidades a veces son significativas. Los saharauis querían, eligiendo ese vocablo, recordar el olvido en el que han caído por parte de las instituciones gubernamentales españolas. El Instituto Cervantes incluido.

Habrá que recordar que miles de personas siguen sobreviviendo en la dura Hamada, en medio de la nada, exiliados de su tierra y de su mar. Habrá que recordar que hasta hace poco eran ciudadanos españoles, con todos los derechos, como tales, con sus documentos de identidad. Habrá que recordar que en ese lugar del desierto en el que han sido arrinconados por la historia mantienen viva, a duras penas, la lengua que un día les impuso España antes de abandonarlos a su suerte, antes de abrir la puerta al olvido.

Resulta increíble que el Instituto Cervantes no ponga en marcha ninguna iniciativa para que los saharauis sigan aprendiendo, sigan hablando, sigan comunicándose en español. Resulta inadmisible que un Instituto que debiera tener por objeto el impulso de la lengua española como vehículo de cultura y conocimiento, no esté por encima de la política coyuntural.

Siempre sucede lo mismo. Mientras están en la oposición los políticos españoles defienden a los saharauis con capa y espada. He presenciado como dirigentes del PSOE o del PP, estando en la oposición, acudían a marchas a favor del derecho de autodeterminación del Sahara, he viajado con ellos a los campamentos de Tinduf, nos hemos desplazado al muro que Marruecos construyó para reforzar su ocupación del Sahara Occidental. Esos mismos políticos, cuando han llegado al gobierno, han mirado para otra parte, han impuesto el olvido. Igual que en la página web del Instituto Cervantes.

Vagamundo. El mundo es ancho y ajeno