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INTERVENCION DEL SR. MAHFUD ALI BEIBA

SR. MAHFUD ALI BEIBA

Jefe de la delegación del F. Polisario Manhasset-Cuarta ronda

17 de marzo 2008

Su Excelencia Sr. Peter Van Walsum, Enviado Personal del Secretario General de la ONU para el Sahara occidental,

Sr. Julian Hartson, Representante Especial del Secretario General de la ONU para el Sahara occidental,

Sras. y Sres. Miembros de la delegación de la ONU,

Sres. Miembros de la delegación de Marruecos,

Sres. Miembros de las delegaciones de los países vecinos, Argelia y Mauritania

Sr. Enviado Personal,

Nos reunimos aquí de nuevo en Manhasset bajo sus auspicios en el marco estipulado por las resoluciones 1754 y 1783 por medio de las cuales el Consejo de seguridad pidió al Frente POLISARIO y a Marruecos entablar negociaciones de buena fe para el logro de una solución pacifica al conflicto que asegure el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación.

Como ya habíamos tenido ocasión de recordarlo en Manhasset I, Marruecos se había comprometido al respeto y la aplicación de este derecho fundamental hasta que en 1975 decidió invadir y ocupar por la fuerza nuestro país en 1975 en el marco de un proyecto de expansión territorial del que otros países en nuestra región fueron ya blancos directos.

Nuestro pueblo fue, desde ese año, victima de una guerra de exterminio donde se utilizó el NAPALM el fósforo blanco, una guerra que continua todavía a través de una política de violación de derechos humanos que condujo a centenares de desparecidos, civiles y militares, detenciones arbitrarias y torturas, que se ejecuta en medio de la impunidad que ofrece el cerco informativo al territorio.

Somos un pueblo que demostró determinación y voluntad política para resistir y continuar su resistencia hasta el logro pleno, hoy o mañana, de su legítimo derecho a la autodeterminación e independencia.

Sin embargo, nunca hemos escatimado esfuerzos para dar posibilidades tangibles a una solución pacifica al conflicto que nos fue impuesto por la fuerza, tras la retirada de la potencia colonial europea, por un vecino del que esperábamos apoyo y solidaridad.

En 1991, al aceptar el Plan de arreglo por el que el Consejo envió a la MINURSO al territorio, Marruecos pareció retornar a la razón y al compromiso original de dejar en manos del pueblo saharaui el decidir libremente su futuro, optando por la independencia o la integración a ese país en el marco de un referéndum de autodeterminación organizado y supervisado por las Naciones Unidas en cooperación con la Organización para Unidad Africana.

Marruecos, a pesar de las obstrucciones emplazadas en el proceso de identificación de votantes, volvió a reafirmar de forma inequívoca a James Baker, Enviado Personal del Secretario General, su compromiso con el proceso referendario (S/1997/882 de 13 de noviembre de 1997). Los acuerdos de Houston que Marruecos aceptó y el Consejo endosó, detallan de forma pormenorizada todos los pasos que han de ser dados hasta la proclamación de los resultados del referéndum de autodeterminación.

Todo estaba listo para el logro de una paz justa y duradera. Pero y como lo reafirma James Baker en agosto del 2004, Marruecos decidió “que ya no quería seguir adelante con el proceso”, continuando así con una política marcada por la falta del incumplimiento de sus obligaciones y por su indiferencia hacia la legalidad internacional.

El proceso conducente a la consulta fue suspendido hasta ahora por la decisión unilateral de Marruecos, y no por una supuesta “inviabilidad” del mismo o por una incapacidad de la ONU de culminar dicho proceso como pretende Marruecos.

La delegación del Frente POLISARIO está firmemente convencida de que el proceso referendario puede y debe ser reactivado siguiendo las pautas y fases claramente detalladas en el plan de arreglo, en los acuerdos de Houston y en el Plan Baker, los cuales no pueden ser arrojados a la papelera de la historia por una decisión ligera e irracional de mal humor.

Esos acuerdos relejan una gran y única convergencia entre las partes y entre éstas y la ONU para la solución justa y duradera del conflicto. Intentar forzar la elaboración de un nuevo marco de solución sobre todo contrario al espíritu, a la letra y al objetivo de los acuerdos de paz anteriormente aceptados y endosados por el Consejo es una tentativa a la que el Frente POLISARIO y con toda seguridad las Naciones Unidas, la región y África, no pueden asociarse ni caucionar.

En efecto, el Secretario General y su Enviado Personal dejaron constancia inequívoca del hecho de que “la ONU no podrían patrocinar un plan que excluyera un referéndum con la independencia como una de sus opciones al mismo tiempo que reafirmara que previa la libre determinación del pueblo del Sahara occidental”. (S/2006/817, del 16 de octubre 2006; para 14)

Igualmente, la posición asumida desde hace mas de 20 años por la Organización para la Unidad Africana (hoy la Unión Africana) y por la mayoría de los países de la región nor-occidental del continente sobre la cuestión saharaui no deja lugar a dudas sobre los principios que deben guiar toda búsqueda de una paz justa y duradera.

Hay pues principios de derecho internacional esenciales para la ONU así como posiciones y hechos que han resistido el paso del tiempo y su fuerza ha desmentido las esperanzas albergadas por la otra parte sobre la pérdida de su consistencia y valor.

Es en base a lo anterior que hemos saludado la oportunidad abierta en abril 2007 por la resolución 1754 del Consejo de Seguridad y hemos participado, de buena fe, en el proceso de de negociación de Manhasset.

Desafortunadamente, como hemos visto en su injustificado rechazo al Plan Baker, su obstrucción a la aplicación de los acuerdos de Houston y del Plan de arreglo y como hemos constatado en las anteriores rondas, Marruecos no da señales de haber comprendido el mensaje e insiste en una llamada propuesta que incluye una única opción que pretende legitimar un proyecto expansionista anacrónico, que viola la Carta de la ONU y ignora los términos de referencia establecidos por la comunidad internacional para resolver el conflicto del Sahara occidental.

Queremos pues, Sr. Enviado Personal, dejar constancia ante Usted y ante la delegación marroquí con el pedido formal de que así sea trasladado al conocimiento del Secretario General y del Consejo de Seguridad lo siguiente:

1. El Frente POLISARIO está dispuesto a cooperar en la aplicación rigurosa de las dos resoluciones del Consejo de Seguridad que reafirman la validez y vigencia del principio de autodeterminación para el pueblo de un territorio que sigue estando en la lista del Comité Especial de Descolonización treinta y tres años después de la retirada de la potencia colonial europea. La ONU no le reconoce a la potencia ocupante actual ni la soberanía ni siquiera la condición de potencia administradora, como afirma el dictamen del departamento jurídico de la ONU del 29 de enero de 2002:

2.- Nuestra visón sobre la aplicabilidad de esas resoluciones es muy conocida. Creemos que las negociaciones de Manhasset, como ayer las de Houston, Londres y Lisboa, tienen como objetivo asegurar la aplicación—y no la negación—del derecho a la libre determinación en los términos establecidos por la comunidad internacional en la resolución 1514 (XV) de la Asamblea general. Nuestra visión es flexible y amplia, porque incluye todas las opciones para un referéndum de autodeterminación en conformidad con esa resolución. Se trata de dejar en manos del pueblo saharaui la decisión final sobre su futuro. Ningún país serio ni ninguna organización internacional con un mínimo de credibilidad podrían oponerse a este principio.

3. Las dos partes deben cooperar para facilitar a la ONU el finalizar la última fase del proceso refrendario teniendo en cuenta las recientes propuestas y la parte del camino ya allanada por la ONU para llegar a la proclamación de los resultados del voto referendario.

4. Nuestra posición estriba, en síntesis, en dejar en manos de la ONU la responsabilidad de culminar ese proceso preguntando al pueblo saharaui que es lo que quiere para su futuro. No prejuzgamos nada ni queremos imponer nada. Queremos que el pueblo saharaui tenga la posibilidad de ir a las urnas, a la vía pacifica para poner fin a este largo conflicto cuya prolongación no beneficia a la credibilidad de la ONU, a la seguridad y estabilidad de la región ni al desarrollo de los pueblos de la región.

5. Es también en el marco de nuestra voluntad de contribuir al éxito de este proceso que la delegación del POLISARIO aceptó, y sigue aceptando, considerar de manera positiva la cuestión de las medidas de fomento de confianza que Usted había propuesto en la segunda ronda de negociaciones. Hay también el tema altamente sensible del respeto a los derechos humanos en el territorio que Usted mismo, Señor Enviado personal, consideró “probablemente la mejor de las medidas de fomento de confianza”, subrayando que “sería irrealista alcanzar una solución mutuamente aceptable sin abordar la cuestión de los derechos humanos en el contexto de nuestras negociaciones”. No podemos sino lamentar que Marruecos dijera que no estaba dispuesto a considerar esta materia en el contexto de las rondas anteriores de negociación. Aunque el Consejo de Seguridad nos llamó, en su resolución 1783 (2007), “que sigamos dando muestras de voluntad política y trabajemos en una atmósfera propicia para el diálogo”, Marruecos sigue perpetrando graves violaciones de derechos humanos en las zonas ocupadas, y oponiéndose a un derecho humano fundamental, a saber el derecho a la autodeterminación.

6. Marruecos tiene desde 2004 su propia y sorprendente versión de ese derecho. En realidad se opone a dicho derecho al limitarlo de forma indebida a una sola opción de manera que viola el espíritu y la letra de la resolución 1514 (XV) de la Asamblea General, que estipula que el derecho a la libre determinación debe ejercerse conforme a la voluntad y el deseo expresados libremente por el pueblo en cuestión. La delegación marroquí vino a Manhasset para reiterar que esta dispuesta a negociar solo la solución que le reconozca de antemano la “marroquinidad” del Sahara occidental. Esta posición pre-condiciona y prejuzga el resultado de las negociaciones. Nadie puede llamarla negociación; se trata más bien de imposición. También confunde autodeterminación con anexión forzosa. Además, Marruecos alegó en el pasado la imposibilidad práctica de celebrar una consulta referendaria pero al mismo tiempo considera que su llamada propuesta de solución permite dicha consulta. Vemos pues una posición insostenible desde el punto de vista de los principios básicos de la Carta de la ONU y de los términos de referencia establecidos por el Consejo de Seguridad desde el día de su implicación en el proceso de solución. Vemos también una “demarche” que revela contradicciones elementales respecto a la pertinencia y viabilidad de una consulta referendaria, que para Marruecos es inviable si la opción incluye la independencia y viable si la única opción es la llamada autonomía. Como todos los anteriores planes de paz aprobados por el Consejo de Seguridad, el Frente POLISARIO considera que la consulta es posible y ha de hacerse con al menos dos opciones.

Sr. Enviado Personal, El Frente POLISARIO ofreció a Marruecos una propuesta de solución de la que ha tomado nota el Consejo de Seguridad en sus resoluciones 1754 y 1783. Esta propuesta tiene el doble mérito de ajustarse plenamente a la legalidad internacional y al mismo tiempo el proponer una visión de futuro que conduciría al establecimiento de relaciones de amistad y cooperación con Marruecos en los ámbitos políticos, económicos y de seguridad. El Frente POLISARIO está además comprometido a aceptar los resultados de un referéndum de autodeterminación, sean estos los que fueren, así como negociar con Marruecos bajo los auspicios de las Naciones Unidas las garantías relativas a todos aquellos ámbitos que sean fuente de preocupación para nuestro vecino del norte en el caso de que los votantes en un referéndum de autodeterminación opten por la independencia del Sahara occidental.

Creemos que se debe evitar el estancamiento de este proceso porque conllevaría peligrosas consecuencias para todos, para las partes, para la región y para la credibilidad y capacidad de la ONU en la resolución de conflictos que afectan de manera directa a la paz y a la seguridad internacional. No obstante, debemos decir que el rechazo marroquí a la discusión de nuestra propuesta de solución junto a su oposición a las medidas de fomento de confianza y su continua violación de los derechos humanos en el territorio conllevan los gérmenes directos del estancamiento.

Además, la conducta de la parte marroquí en Manhasset está siendo acompañada por hechos sobre el terreno que indican de manera evidente la existencia de movimientos militares y preparativos logísticos de envergadura que apuntan a una posible ruptura del alto el fuego en un futuro inmediato, ruptura que de producirse solo Marruecos asumirá sus consecuencias ante la región y ante el mundo.

Sr. Enviado personal, Ésta es la cuarta ronda en el proceso de Manhasset. Usted ha desplegado enormes esfuerzos y ha mostrado mucha paciencia. Su reciente visita a la región sirvió para profundizar la discusión y la percepción sobre la urgencia de una solución justa y duradera a un conflicto que ha traído sufrimiento, destrucción, inseguridad y alejamiento entre los pueblos de esta región. Queremos agradecerle a Usted y a su equipo la perseverancia y el aliento a la paz respetuosa de la legalidad internacional. Nuestro agradecimiento lo hademos extensivo también a los dos países vecinos.

Usted concordará con nosotros, Sr. Enviado Personal, en considerar que la negociación ha de servir para superar los obstáculos y avanzar en la dirección correcta. La negociación no puede transformarse en un fin en si mismo ni puede ser minada con precondiciones que la hagan perder su razón de ser.

El Consejo nos ha pedido negociar sin precondiciones, de buena fe, para asegurar el respeto del derecho del pueblo saharaui a la libre determinación. Las dos partes debemos dejarle a usted y a la ONU dar los pasos necesarios para culminar el proceso, brindando al pueblo saharaui la oportunidad pacífica, democrática y acorde con la legalidad internacional de decidir su futuro y opte por una de las dos propuestas que las dos partes presentaron en abril 2007 a las Naciones Unidas.

Su antecesor, James Baker, allanó, con el acuerdo formal de las dos partes, el camino para llegar a ese momento, detallando las fases de la identificación de votantes, del confinamiento de tropas, del retorno de las poblaciones refugiadas, de la campaña electoral del referéndum así como la proclamación de los resultados del voto. Ha de recordar que rey Hassan II proclamó que “respetaría dichos resultados”. Hoy Marruecos dice que su propuesta puede y debe pasar por una consulta popular. Esto quiere decir que la posición de Marruecos ha evolucionado, y que cree que el referéndum es posible hoy en día. En este caso, dejemos a la ONU que organice dicho referéndum, dejemos a Marruecos que haga una campaña a favor de su autonomía, dejemos al Frente POLISARIO que haga una campaña a favor de la opción de la independencia, y luego dejemos al pueblo del Sahara Occidental que decida.

Creemos que si tenemos en consideración estos elementos, las posibilidades de un progreso substancial son reales. La ONU debe aprovechar esta oportunidad y asumir su responsabilidad, ya que nos parece que no podrá encontrar una ocasión histórica mejor que la derivada de estos elementos y no debe quedar paralizada ante un conflicto de descolonización cuya irresolución afecta su credibilidad y amenaza a la paz regional

Esperamos pues que esta ronda sea decisiva para avanzar hacia la paz y que nos ofrezca a todos la posibilidad de seguir creyendo que todo fue útil, de que Manhasset como ayer Houston, fue un esfuerzo útil porque dejó abiertas nuevas posibilidades para una paz justa, duradera y respetuosa de la legalidad internacional. Muchas gracias.