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La columna de los 1.000 Un grupo de estudiantes de periodismo pretende volver a poner de actualidad el conflicto

http://www.elmundo.es/elmundo/2008/03/23/solidaridad/1206295667.html

El Mundo, 23 de marzo de 2008

JOSÉ GOMAR SMARA (SÁHARA).- La Hamada no tiene nada que ver con la imagen romántica de los desiertos que nos ofrecen los relatos de viajeros. Es una de las zonas más agrestes del Sahara, una tierra donde nada se puede sembrar pues no alberga más que arena fina y piedras sobre las que los niños juegan descalzos.

En esta franja cedida por Argelia se encuentran los cuatro campamentos que acogen a cerca de 200.000 refugiados saharauis. Estos asentamientos, equivalentes cada uno a una provincia administrativamente, reciben los nombres de algunas de las ciudades más importantes del Sahara occidental invadido por Marruecos: Smara, Aaiun, Auserd y Dajla. Nombres que intentan acomodar al recuerdo una realidad actual hostil pero que no son más que espejismos en la Hamada. Al igual que el conflicto del Sahara es un espejismo que se va diluyendo en la memoria colectiva de España, sobre todo entre los que nacieron después de que el país abandonara su última colonia africana en febrero de 1976.

Pero ha sido precisamente este colectivo, el de los jóvenes, el que ha comenzado una iniciativa para volver a poner la situación de los refugiados saharauis en el punto de mira internacional. La columna de los 1.000, surgida de un grupo de estudiantes de periodismo de la Universidad Complutense de Madrid, hizo el sábado más que honor a su nombre y reunió alrededor de 1.500 personas frente al muro que Marruecos construyó en los 80 a lo largo de más de 2.000 kilómetros, desde la frontera con Argelia hasta la de Mauritania. El reino alaui lo llama zona de separación, pero para los saharauis no es más que una barrera entre un Sahara ocupado y el territorio libre.

Durante 45 minutos, una cadena humana compuesta por españoles, saharauis, italianos y argelinos se manifestó con cientos de banderas de la República Árabe Democrática del Sáhara frente al muro marroquí en el paraje conocido como El Cuello, a 90 kilómetros de Smara. Inicialmente se había previsto que la columna se quedara a un mínimo de dos kilómetros del muro cuyos alrededores están minados, pero los manifestantes se aproximaron hasta unos 800 metros. Dos vehículos de la ONU se acercaron hasta las inmediaciones para advertir de que se habían rebasado los límites acordados. La protesta de la columna de los 1.000 fue una llamada de atención a la comunidad internacional en una semana de gran importancia para el futuro inmediato del Sahara. En Nueva York había concluido sin éxito la cuarta ronda de negociaciones bilaterales auspiciadas por al ONU, que en su resolución 1.754 había impedido a Marruecos y al Frente Polisario a encontrar una solución pacífica a un conflicto que la Comunidad Internacional se ve incapaz de resolver.

Por una solución pacífica Solución pacífica es también la que ha buscado la columna de los 1.000, y la que intenta promover por todos los medios Bachir Mustafá Said entre las bases y algunos sectores del ejército del Frente Polisario, que en las últimas semanas habían planteado la posibilidad de volver a la lucha armada tras 16 años de alto el fuego.

Bachir Mustafá Said, que participó en la formación del Frente Polisario es uno de los políticos saharauis más importantes de los últimos 30 años. Actualmente es ministro de organización del Frente Polisario y en anteriores etapas lo fue de Asuntos Exteriores, Salud y Educación. En una charla ante la Columna de los 1.000 el dirigente polisario denunció la pretensión marroquí de "obstaculizar toda solución pacífica, justa y duradera al conflicto, tapar toda luz más allá del túnel y rentabilizar su estrategia de desestabilización y desmovilización del pueblo saharaui". Frente a ella, Asid señaló el compromiso expresado por el Frente Polisario en su décimosegundo congreso, celebrado el pasado febrero, para dejar sólo dos alternativas a Marruecos: que acepte que el Polisario continuará llevando a cabo políticas de desarrollo y sociales en los campamentos y en territorio liberado, lo que Asid denominó "obra de paz", y continuar así un alto el fuego proactivo, o bien que Marruecos sea quien lo rompa unilateralmente y asuma la responsabilidad ante la comunidad internacional.

En ese caso, reiteró Bachir Mustafá Said, "tendría que ser Marruecos quien diera el paso". Pese a que no hay señales de una próxima actividad marroquí, el ejército saharaui permanece en un estado de alerta mayor que el habitual. Hoy en la wilaya de Smara las familias recibían con cierta preocupación la noticia de que los jóvenes a los que este año corresponde iniciar la instrucción militar deberán partir a los campos de entrenamiento mañana, ocho días antes de lo previsto, lo que se interpretaba como una aceleración de los preparativos ante un eventual conflicto en el futuro.

Bachir Mustafá Said contó a elmundo.es su preocupación por la aquiescencia de potencias internacionales como EEUU o Francia al mantenimiento indefinido del statu quo en el Sahara, "dando más tiempo a un fracaso programado por Marruecos". "Cuando una de las dos partes pide más tiempo, la otra tiene derecho a pedir una fecha tope para ver resultados".