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Sáhara, la última colonia. La Opinión de Tenerife. 25-11-07

LA OPINIÓN DE TENERIFE, 25 DE NOVIEMBRE DE 2007

Sáhara, la última colonia

Para Naciones Unidas, la administración del Sáhara sigue siendo española y su descolonización está pendiente desde 1965, aunque muchos ciudadanos lo hayan olvidado

BELÉN MOLINA. Las reclamaciones del Frente Polisario han vuelto a ser noticia a raíz de que en octubre el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón se declarase competente para investigar a trece altos cargos de la Gendarmería Real y de la policía marroquí, acusados por varias asociaciones de derechos humanos de los delitos de torturas y genocidio, resumidos en la desaparición de más de 500 saharauis desde la retirada española del Sáhara occidental en 1975. Para Marruecos, por contra, esta iniciativa judicial es "un reconocimiento de la tesis del Polisario en contra de los derechos históricos de Marruecos".

Este es el punto angular del conflicto sahariano-marroquí, que ya dura 32 años. Las pretensiones marroquíes son incorporar a su territorio todo el Sáhara occidental además de Ceuta y Melilla)y para ello alude a unos derechos históricos que cuesta encontrar en la misma Historia, ya que no hubo presencia marroquí en suelo sahariano hasta mediados del siglo XX y tras la ocupación que conllevó la Marcha Verde. Eso es, al menos, lo que dice el dictamen del Tribunal de Justicia de La Haya de 16 de octubre de 1975 y las más de sesenta resoluciones de Naciones Unidas que instan a que los saharauis decidan su propio futuro.

Para Naciones Unidas, la administración del Sáhara sigue siendo española, es decir, se trata de la última colonia todavía por descolonizar, algo pendiente desde 1965 aunque muchos ciudadanos lo hayan olvidado.

La última propuesta de Mohamed VI "en respuesta a la llamada internacional" es la de negociar el estatuto de autonomía "en el marco de la soberanía del Reino y de su unidad nacional", algo inaceptable para el Frente Polisario que, por el contrario, ofrece "el mutuo reconocimiento y respeto de la soberanía, independencia e integridad territorial de los dos países".

No parece que vaya a haber una solución política fácil. Hace sólo semanas, el 7 de noviembre pasado, Mohamed VI afirmó en un discurso en Casablanca, con motivo del 32 aniversario de La Marcha Verde, que "cualquiera que sea la solución consensuada que emergerá de unas negociaciones serias (...), Marruecos, su Rey y su pueblo no aceptarán otra que la autonomía (del Sáhara Occidental) en el marco de un Estado (el Estado marroquí) unido y unificado".

Añadió que "Marruecos no se abrirá a planteamientos tendenciosos" ni tampoco "consentirá ninguna orientación insidiosa que se proponga mermar la soberanía del Reino y su indivisible e incuestionable unidad nacional y territorial".

A pesar de las resoluciones de Naciones Unidas, Marruecos hace y deshace en el Sáhara a su antojo. Por ejemplo, no tiene potestad para negociar acuerdos de pesca con ningún país de la Unión Europea, pero lo hace. Tampoco le es permitido explotar los yacimientos de fosfatos, pero los explota. Hasta ahora no se atrevido a explotar las bolsas de gas del subsuelo ni los yacimientos petrolíferos, pero es una pretensión que interesa tanto a Marruecos como a Estados Unidos. Y es que la superpotencia guarda en su manga muchas claves de por qué este conflicto sigue sin resolverse.

La entrada de España en las Naciones Unidas en 1955 conllevaba la obligación de descolonizar el Sahara occidental. Once años después, el organismo internacional reconocía de forma oficial el derecho a la autodeterminación del Sáhara y pedía a España que hiciese un censo oficial de los habitantes de la que era su provincia número 53. España concluyó el trabajo en 1974 y anunció el referéndum de autodeterminación para 1975. Marruecos pidió al Tribunal de La Haya que reconociese sus derechos históricos sobre ese territorio, pero La Haya dictaminó en contra de la tesis marroquí.

Además, el consejo de seguridad de Naciones Unidas ha dictado desde 1974 más de 60 resoluciones en las que insta a la celebración de ese referéndum, al que deben acudir ambas partes "sin posiciones previas". Naciones Unidas deploró la Marcha Verde de Marruecos sobre el Sahara y en 1991 estableció una misión de paz (Minurso) para que la consulta popular se llevara a cabo sin sangre. Las presiones de Marruecos sobre Europa son mayores.

Un muro sembrado de minas

BELÉN MOLINA. Un muro apenas visible desde el aire, camuflado con el mismo color que las arenas del desierto, divide el Sáhara en zona ocupada y zona liberada. En realidad fue construido por Marruecos en diferentes fases para impedir la incursión de los guerrilleros del Frente Polisario en el territorio que poco a poco iba ocupando. Es un muro similar al levantado en Gaza, con el fin de contener y cercar a los saharauis refugiados en campamentos.

El muro es un conjunto de ocho muros defensivos con una longitud de 2.720 kilómetros que atraviesa el territorio saharaui de norte a sur y que se inició en el primera fase de la ocupación marroquí, en junio de 1982. Cada fase del muro ampliaba el territorio controlado por el Ejército marroquí.

Está construido con muros de arena (de 2,5 metros de alto y 1,5 metros de ancho), muros de piedra (2 metros de alto y 1,5 de ancho); alambradas en las zonas de defensa de las compañías, cada una de 120 soldados marroquíes; escarpas y contraescarpas (zanjas de tres metros de anchura y uno de profundidad para impedir el avance de tanques y otros medios motorizados); campos de minas (la pieza clave del dispositivo de defensa, sembradas frente, detrás y en los flancos de todas las posiciones. Los campos de minas son mixtos: antipersonas y antilevantamiento); radares Ratac (franceses); Stentor (americanos) y Razit (americanos), y despliegue de tropas (en primera línea están las tropas de infantería con puntos de apoyo cada 2 kilómetros y medio. En segunda línea se despliegan las unidades de intervención rápida.

Marruecos sembró en el Sáhara occidental entre 7 y 10 millones de minas, lo que convierte a los saharauis en la población amenazada con más minas por persona del mundo.

[Siglo XvI] Se consolida la sociedad saharaui, nacida de una simbiosis árabe-bereber. Las tribus hasan se precian de su mayor pureza árabe y otras tribus, como las cherif, se dicen descendientes del Profeta. Varios prestigiosos fundadores se establecen en la zona de la Saguia el Hamra (actualmente ocupada).

[Conferencia de Berlín] Se celebró en 1884 para decidir el reparto de África entre los europeos. En diciembre, España comunica a todas las potencias que toma bajo su protección los territorios de la costa occidental de África, desde cabo Bojador a cabo Blanco. Ninguna nación, incluida Maruecos, se negó. Francia fija los límites meridionales en los tratados de 1900, 1904 y 1912. La presencia española en Sáhara no fue efectiva hasta 1934.

[independencia de marruecos] Llega en 1956. El Ejército de Liberación Marroquí penetra en el Sáhara en 1957. En 1958 fue obligado a replegarse de nuevo a Marruecos, empujado por las fuerzas conjuntas de Francia y España. Desde entonces, la reivindicación de Marruecos sobre el Sáhara es constante ante la ONU y España. En 1958, Sáhara es convertido en la provincia 53 de España.

[primer brote nacionalista] El 17 de junio de 1970 surge un brote importante de nacionalismo en una manifestación saharaui en El Aaiún. El líder Bassiri quiere tomar las riendas se su país ante el acoso de Marruecos y la pasividad de la ONU y de España, que no toma medida alguna para evolucionar a la autodeterminación del Sáhara, como preconizan las resoluciones de Naciones Unidas.

[Frente Polisario] Nace en 1973 como Frente Popular de Liberación de Saguia el Hamra y Río de Oro. Marruecos presiona en Madrid para que no admita el Estado independiente. En 1974 España anuncia que en 1975 realizará el referendum de autodeterminación pedido por Naciones Unidas desde 1966.

[tribunal de la haya] Marruecos ofrece a Mauritania el reparto del Sáhara por lo que la ONU envía al Tribunal del Justicia de La Haya el contencioso para que determine los derechos de Marruecos sobre en Sahara antes de la llegada española. El 16 de octubre de 1975, La Haya publica que no hay ningún lazo de soberanía de Marruecos sobre el territorio.

[marcha verde] Tras el dictamen de La Haya, Hassan II pone en marcha la idea que le dio Henry Kissinger en Londres. Así, con el apoyo moral estadounidense y de lo que ahora es la Liga Árabe, anuncia el mismo 16 de octubre de 1975 una marcha civil sobre el Sáhara de 350.000 personas. Al día siguiente, en una reunión secreta, España da la orden de evacuar el Sáhara a partir del 10 de noviembre. España, como otros países de Europa, teme un estado independiente en la misma línea que Argelia o Libia.

[RAdS] La República Árabe Democrática Saharaui nace el 27 de febrero de 1976, actualmente reconocida por 74 naciones y miembro de la OUA.

Enfado diplomático por una investigación judicial

El Gobierno socialista mantiene una posición más cercana a Marruecos que la que tenía Aznar

BELÉN MOLINA. El enfado de Marruecos por la visita de los Reyes españoles a Ceuta y Melilla los pasados 5 y 6 de noviembre estaba provocado en gran parte por el auto judicial en el que el juez del juzgado central de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón, se declaraba competente para investigar los supuestos crímenes de lesa humanidad cometidos por trece mandos del Ejército y la policía marroquíes contra militares y civiles saharauis.

En la actualidad, aunque la crisis parece suavizada y el ministro de Asuntos Exteriores alauí, Taib Fassi Fihri, habla de conflicto en verbo pasado, la realidad es que Marruecos sigue sin enviar de vuelta a su embajador a España, en un ejercicio de presión que tiene su precedente más inmediato en el intento de invasión del islote Perejil.

El Gobierno español, sin embargo, mantiene en esta legislatura una posición más cercana a las pretensiones marroquíes de las que mantuvo su predecesor José María Aznar. El ministro de Exteriores español, Miguel Angel Moratinos, alude siempre que se refiere al Sáhara a las resoluciones de Naciones Unidas, pero también es oficial "la opinión" de que el mejor futuro para ese pueblo es convertirse en una autonomía marroquí.

Al margen de la presión política, el auto judicial, con el informe favorable de la Fiscalía, es contundente. Con él se abre una investigación "por hechos enmarcados en una acción compleja y sistemáticamente organizada contra personas saharauis" y se exige al Ministerio del Interior alauí que dé traslado de si existe o ha existido causa penal abierta a los querellados por los mismos supuestos delitos de genocidio y torturas de los que son acusados, y si hay datos oficiales en los que consten la identidad de las víctimas de la represión marroquí y el lugar en que fueron inhumados los cadáveres. Hay 542 saharauis desaparecidos desde 1975.

El Plan Baker o la palestinización del Sáhara

En 1991, el secretario general de las Naciones Unidas, Pérez de Cuellar, ideó un plan para la resolución del conflicto que incluía el referendum con el censo de la población saharaui hasta entonces, sin incluir a los colonos marroquíes asentados a la fuerza en el territorio, (unas 130.000 personas); el canje de prisioneros y la retirada de las fuerzas marroquíes. No sirvió de nada. El segundo plan, encargado por Kofi Annan al estadista James Baker tampoco parece que vaya a ser la solución. Según el catedrático de Derecho Constitucional Carlos Ruiz Miguel, el Plan Baker "siembra el germen de la guerra civil en un proceso de palestinización y pone las bases de un exterminio".

Las claves para estas afirmaciones están en que el plan admite armar a la policía saharaui, pero mantienen en el terreno al ejército marroquí para defender "la integridad del territorio contra toda tentativa secesionista". La autoridad saharaui podrá dictar leyes, nombrar jueces y ejercer numerosas competencias ejecutivas. "¿Qué ocurrirá si la autoridad saharaui toma decisiones que Marruecos considera secesionistas?" se pregunta el catedrático. Es muy probable que se diese una situación similar a la actual en los territorios ocupados palestinos. Otro punto del plan es que el ejército marroquí "defenderá las fronteras exteriores". ¿Cuáles? Si el ejército saharaui queda acantonado dentro del territorio que defiende Marruecos no tendrá opción a suministros, añade Ruiz Miguel. Otro punto angular del plan es el referendum. Baker estableció dos consultas. Una para que los saharauis elijan a sus representantes y otra, al cabo de cinco años para decidir la autodeterminación. En esta consulta participarían los colonos marroquíes, a lo que se niega el Polisario. [Hosni Bensliman] 72 años. Auténtico pilar del régimen marroquí, nombrado por Hassan II y mantenido por Mohamed VI. Acusado de ordenar y dirigir las detenciones y desapariciones en Smara en 1976 y de hacer desaparecer a Mohamed Salem Uld Hamdi. La justicia francesa le reclama por la desaparición en 1965 del opositor a Hassan II, el socialista Ben Barka. [ben hachem] Acusado de secuestrar en 1987 a Djimo El Ghalia Abdalajhe y ordenar su tortura. Acusado de los secuestros en 1987 en El Aaiún y de dirigir los interrogatorios con torturas. [ben hima] Acusado de participar en una reunión en la que Ben Hachem ordenaría el secuestro de El Ghalia. [abdelhak lemdaour] Coronel. Acusado de dirigir una campaña de detenciones, entre ellas, las de Lahbib Abdelah y Safia Mohamed Lamin Dadach en Erbaid, donde se saquearon las casas y se torturó a los detenidos. [Mustafa Hamdaoui] Dirigente de la Gendarmería de Tan Tan, acusado de torturar a Zaigham Saleh, perteneciente al Grupo de los Seis. [dris sbai] Acusado de comandar las detenciones, secuestros, interrogatorios y torturas junto con el coronel Lemdaouar. [Ayachi] Presuntamente participó en detenciones ilegales siguiendo las órdenes de Lemdaour. se le acusa de la detención y tortura de Djimo El Ghalia Abdalajhe en 1987. [said ouassou] Sería el responsable directo de todas las detenciones de saharauis en El Aaiún entre 1976 y 1978. habría participado en la tortura de Bachir Azman Housein. [brahim ben sami] Acusado de detener y torturar a El Ghalia. [hariz el arbi] Formó parte de la brigada criminal de El Aaiún encargada, supuestamente, de torturar a los civiles saharauis en los 80 y 90. Entre sus víctimas estaría Fatimetou Ahmed Salem Baada, desaparecida en 1984. [abdelaziz allabouch] Acusado de torturar a El Ghalia. [sanhaji hamid] Acusado de participar en las torturas a los presos políticos saharauis en El Aaiún.

"La Marcha Verde nos pilló a todos por sorpresa"

Gregorio, Manuel y Gertrudis Mesa, una familia canaria en Villa Cisneros

BELÉN MOLINA La boda de Gregorio Mesa Corujo y Rafaela Martín Santana fue la primera entre españoles que quedó registrada en Villa Cisneros, la actual Dajla. Fue el 19 de agosto de 1949 y figura en el Libro I, folio I, con el número 1. Curiosamente, 26 años después, en octubre de 1975, la última boda entre españoles en Villa Cisneros fue la del hijo de Gregorio, Manuel Mesa. Su matrimonio con María Victoria está recogido en el Tomo 2, folio 80, número 105.

"Cuando nos casamos el ambiente ya estaba muy rarito. Tanto que nos casamos con dos policías en la puerta", recuerda Manuel. La retirada de las tropas españolas conforme avanzaba la Marcha Verde y el desalojo de los españoles residentes en el Sahara occidental les pilló a Manuel y a Victoria en plena luna de miel en Tenerife. "Nuestra boda fue el 30 de octubre y las evacuaciones comenzaron el 2 de noviembre. Aún así, yo regresé al Sahara. Sólo quedábamos allí mi hermana Gertrudis, su marido y yo".

La vinculación de esta familia con el Sahara abarca varias generaciones. El abuelo de Gregorio y bisabuelo de Manuel, lanzaroteño, ya mantenía contactos con esa orilla vecina y el padre de Rafaela pescaba en el rico banco sahariano. Gregorio y Rafaela se asentaron en Villa Cisneros y allí nacieron sus siete hijos.

Manuel Mesa compartió pupitre con el actual delegado del Frente Polisario en Tenerife, Hamdi Mansur. Afirma que la vida era dura pero también muy tranquila. "Nos conocíamos todos. Cuando era el cumpleaños de alguno, ya fuese español o saharaui, lo celebrábamos como hermanos". Con el tiempo, Manuel se hizo carpintero de la Unidad del Mar del Gobierno General del Sahara. "La sociedad era muy simple. Estaba compuesta por tres estratos: los militares, los civiles y los saharauis", explica. "Y entre los saharauis estaban los que vivían bien y los que vivían mal".

Aunque hubo un brote independentista en los años 50, cuando comenzó la descolonización de territorios limítrofes, como Marruecos, Manuel Mesa asegura que apenas tuvo repercusión.

"Fue en los años 70, tras formarse el Frente Polisario, cuando la situación se volvió algo más tensa. Sin embargo, la mayoría de los saharauis sentían aprecio por Franco porque les consentía lo que no consentía en Cataluña o el País Vasco, es decir, los saharauis podían hablar en hasanía; se respetaba su religión musulmana y sus costumbres y tradiciones. Los gobernadores se entendían con los jefes locales. No se veía enfrentamiento entre ellos y los españoles, más bien al contrario".

Gregorio regresó a Canarias en los años 70. Sólo volvió al Sahara para la boda de su hijo Manuel. A pesar de que el ambiente se enrarecía por días, conforme agonizaba Franco, todos los Mesa coinciden en que la Marcha Verde y el repliegue de las tropas españolas les pilló por sorpresa, incluso a los propios militares.

Gertrudis Mesa también tiene recuerdos entrañables de su infancia en Villa Cisneros. "Era muy gracioso ir a clase. De repente algún compañero saharaui desaparecía y era porque se había ido al desierto. Regresaba al cabo de un mes y se incorporaba a la escuela como si tal cosa. La convivencia era muy pacífica", sostiene.

El marido de Gertrudis aguantó en el Sahara hasta 1976. Ahora viven en Tenerife y aunque están convencidos de que no volverían a residir en el Sahara, mantienen los lazos de amistad con los que fueron sus amigos de niñez. Los que quedan vivos. Tanto es así, que Gertrudis es la coordinadora de la asociación Amigos de Villa Cisneros, que se ocupa de llevar medicinas y algunos artículos de básicos "tanto para los saharauis como para los marroquíes. No hacemos distinción entre las necesidades de unos o de otros", enfatiza.

Manuel tampoco tiene pensado regresar, pero vive de cerca cuanto acontece en esa tierra y mantiene viva su segunda lengua, el hasanía.

"No volveremos hasta que el Sáhara sea libre"

Fatma y Mamía Salek Abdessamed. Dieciséis años encarceladas

BELÉN MOLINA El suyo es un testimonio desgarrador, el testimonio de dos supervivientes a las mayores humillaciones y daños que un ser humano pueda infligir a otro. Estuvieron cerca de 16 años encarceladas, torturadas y hacinadas con otros centenares de presos saharauis. Vieron morir a su madre Batul a golpes y por falta de asistencia médica. Oyeron como agonizaba su padre Salek. Su delito: ser hermanas de activistas del Frente Polisario. Ahora son dos asiladas políticas que residen en Taco.

"Recuerdo perfectamente el día que llegamos a Fuerteventura. Fue el 27 del mes 10 de 1999. A las doce. Salimos de Marruecos 36 horas antes en una patera", dice Fatma, la mayor de las dos hermanas, la más activa.

Fatma nació hace 42 años entre El Aaiún y Bojador, y Mamía, 38 años, nació en Tarfaya, cerca de la frontera con Marruecos. De sus seis hermanos, tres son destacados dirigentes del Polisario, tanto que uno es el ministro de Asuntos Exteriores de la República Democrática Árabe Saharaui (RADS). Por ese motivo, una noche de 1976, cuando la Marcha Verde ya había invadido el Sáhara occidental, la policía marroquí entró a saco en la vivienda que habitaban y detuvieron a su padre.

"Llegaron con fusiles y registraron toda la casa pero no encontraron nada, ninguna documentación que nos relacionara con el Frente Polisario. Se llevaron a nuestro padre y durante 15 días no supimos nada de él", prosigue Fatma. "Nunca más le vimos". Al cabo de dos semanas, la Policía marroquí regresó, esta vez para llevarse a Fatma (tenía 18 años), a Mamía( 14 años) y a la madre de ambas, Batul. El resto de la familia estaba casada o asentada en otras ciudades, y los hermanos más activistas ya habían buscado cobijo en los campamentos de refugiados cercanos a la frontera con Argelia.

"Nos llevaron a una comisaría de Agadir y nos metieron en un sitio oculto. Pudimos escuchar la voz de papá en algún momento, pero no sabíamos dónde estaba. No podíamos hablar, ni gritarle para que nos escuchara. Nos prohibieron hablar entre nosotras y, para asegurarse, se llevaron a Mamía y la dejaron durante todo un mes atada bajo el hueco de una escalera".

Mientras Fatma habla, Mamía corrobora con la cabeza sus palabras. Mamía nunca pierde la sonrisa.No llegó a perderla ni siquiera cuando la devolvían ensangrentada tras un interrogatorio salvaje al hueco de la escalera que se había convertido en su celda. El interrogatorio era diario. Las torturas, también. "Nos preguntaban si dábamos apoyo al Frente Polisario, si nuestra casa era un enclave de reunión del Frente, si teníamos contactos con nuestros hermanos... Ellos sabían que la política es cuestión de adultos, que una niña como mi hermana Mamía no podía tener ni idea de esos asuntos".

Fatma, Mamía y su madre fueron trasladadas de la comisaría de Agadir a la cárcel-fortaleza de Agdes. En el camino, de 130 presos, 28 fallecieron. Durante otros cinco años, las dos hermanas y su madre fueron de nuevo torturadas y sometidas al mismo interrogatorio día tras día. Dormían en el suelo, no tenían posibilidad de un médico, se alimentaban de medio vaso de leche y un trozo de pan y si uno de los encarcelados agonizaba, les estaba prohibido prestarle asistencia.

Batul no pudo aguantar el frío, el hambre y los golpes y murió delante de sus hijas el 17 de junio de 1977. Nadie de la familia, salvo ellas, lo supo. Al cabo de cinco años en Agdes, las dos hermanas fueron trasladadas a la prisión de Calat Maguna, en Marruecos, donde su padre, Salek, no pudo resistir un interrogatorio más y murió el 25 de mayo de 1983.

"En la cárcel de Maguna estuvimos hasta 1991. Fue la misma historia, la misma tortura cotidiana. Nunca creímos que volveríamos a ser libres", cuenta Fatma.

En la liberación de estas dos mujeres tuvo un papel decisivo Amnistía Internacional. Fatma y Mamía fueron excarceladas en 1991 pero seguían presas de los gendarmes marroquíes. "No podíamos salir a la calle, estábamos constantemente vigiladas, no podíamos escapar al desierto". Así aguantaron hasta que tuvieron noticia por un amigo de un amigo, amigo a su vez de un policía, de que iban a ser de nuevo encarceladas. Con mucho miedo y sigilo lograron llegar a la playa y embarcarse en una patera con destino a Canarias. La travesía fue angustiosa, de 36 horas, sin posibilidad de supervivencia en caso de cayeran o fueran arrojadas al agua. Viajaban con "enemigos" marroquíes.

"Nada más pisar tierra en Fuerteventura pedimos el derecho al asilo político", recuerda Mamía. "Uno de nuestros hermanos, que vivía en Gran Canaria, vino a buscarnos. Tuvimos el apoyo de CEAR y de los Amigos del Pueblo Saharaui".

Fatma trabaja ahora en una empresa de limpieza. Mamía se ha casado y tiene una hija. "No volveremos hasta que el Sahara sea libre", dicen. En 1991, las hermanas Salek Abdessamed recorrieron España para dar a conocer su calvario. Ahora viven tranquilas, sorprendidas del poco conocimiento que se tiene del drama de su pueblo y con el recuerdo de sus muertos, de todos sus muertos.

[Aminetou Haidar]

Aminetou Haidar (40 años) es todo un símbolo de resistencia en el Sáhara occidental y una de sus mayores activistas en favor de los Derechos Humanos. Galardonada en mayo de 2006 con el premio Bandrés que otorga la Comisión Española de Ayuda al Refugiado, Aminatu ha estado encarcelada al menos en once ocasiones por las autoridades marroquíes y su cuerpo es la huella visible de las torturas a las que ha sido sometida. Madre de dos hijos (Mohamed y Hayat), fue hecha prisionera por primera vez en 1987 y durante cuatro años estuvo recluída en la Cárcel Negra de El Aaiún, una penitenciaria que responde por sí misma a su nombre. Fue torturada y violada. Durante tres años y siete meses estuvo obligada a llevar una venda en los ojos de forma permanente. Cuando terminó de cumplir su última condena, la enésima, el 23 de noviembre pasado (fue encarcelada ciete meses por participar en una manifestación) no dejó pasar la ocasión para arremeter contra el Gobierno español por no asumir su responsabilidad con los saharauis.

[hMAD hAMMAD] Alias "El Gigante". Fue detenido en varias ocasiones, la última el 11 de julio de 2005 (cuando se inició la actual intifada saharaui) en las oficinas que la Casa de España aún mantiene en El Aaiún, acusado de promover acciones violentas y dirigir una asociación ilegal. Utilizaba esas dependencias para pedir a la comunidad internacional una investigación sobre la brutalidad de la Policía marroquí. Acaba de recibir el premio de Derechos Humanos del Colegio de Abogados de Badajoz.

[ali salem tamek] Detenido, juzgado y encarcelado en cinco ocasiones, ha protagonizado 17 huelgas de hambre. Su última sentencia fue una condena de ocho meses de cárcel por incitar a la alteración del orden público durante los incidentes de la intifada que ocurrieron en varias ciudades saharauis en mayo de 2005. Antes, en mayo de 2003, fue encarcelado por "minar la seguridad interior del Estado", dada su condición de líder del Foro por la Verdad y la Justicia, una organización a favor de los Derechos Humanos. Amnistía Internacional logró que fuese considerado un prisionero de conciencia. El Parlamento Europeo solicitó su liberación en una resolución de octubre de 2005.

"Si el Polisario me reclama regreso mañana mismo"

Testimonios de saharauis residentes en Tenerife

BELÉN MOLINA. Lleva 18 años en Tenerife, a donde vino para reunir a su lado a los tres hijos que tenía dados en acogida en familias peninsulares y a la hija pequeña que dejó en el campamento de refugiados de Ausert. La razón de estar aquí es labrarles un futuro pero Sukaina N´Diaye afirma que por encima de ella y de los suyos está la causa saharaui, a la que ha entregado su vida y para la que sigue trabajando.

Sukaina llegó a España en 1998. Fue destinada por el Frente Polisario para su delegación en Cantabria. Tres de los cuatro hijos que había tenido en el campamento de refugiados de Ausert estaban desperdigados por la Península. El mayor, Dah, durante varios veranos fue acogido por la misma familia gaditana y terminó viviendo con ella siete años, hasta que Sukaina le reclamó. Los dos restantes estaban acogidos por familias de Castilla-La Mancha.La pequeña se quedó en Ausert. "Nunca tuve intención de quedarme en España", asegura Sukaina. "Nada de esto fue premeditado.

"Yo tenía a mis hijos dados en acogida por el bien de ellos, para que pudieran formarse en mejores condiciones que en Ausert. Además, llegada una edad, los hijos deben ampliar sus estudios y son enviados a Cuba, a Argelia o a Libia, por los acuerdos de cooperación que estos países tienen con el Sáhara, pero creí que sería mejor para ellos estudiar en España".

Sukaina, como la mayoría de las mujeres saharauis, lleva la voz cantante en su casa, un piso que ha comprado en Los Abrigos. Una vez que se separó de su marido (los saharauis se divorcian con todas las facilidades y pueden solicitar la ruptura tanto las esposas como los esposos), el Polisario le ofreció la oportunidad de viajar fuera del campamento y así fue a parar a Cantabria.

"Mis hijos me necesitaban y decidí reclamarlos a todos y venirnos a Tenerife. Escogí Tenerife porque aquí tengo una hermana médico que podía echarme una mano. Trabajo para mis hijos y para la causa saharaui. El Sáhara es lo primero. Si me reclaman vuelvo mañana mismo", afirma tajante mientras prepara un té del desierto y atiende a su madre, una anciana de 80 años que sufre diabetes y tiene problemas de pulmón.

Dah, el hijo mayor, trabaja en la construcción y ayuda al sustento familiar. Otro hijo trabaja en un taller de mecánica y las dos hijas estudian, la mayor en la Universidad de La Laguna y la pequeña cursa 1º de Bachiller. "Todos aprenden desde la cuna qué es el Sáhara, qué es la ocupación, por qué vivimos en los campamentos", prosigue Sukaina. "Por eso es tan importante que los niños salgan en verano y vengan a familias de acogida, porque así ven otro mundo y comprenden la realidad de su pueblo. Eso es lo positivo de que salgan a Europa: que entiendan que son unos refugiados y aprendan a conocer a los marroquíes".

Sukaina es técnico de laboratorio pero en los 18 años que lleva en Tenerife se ha ganado la vida como camarera en restaurantes y en hoteles. "Ganas algo más de dinero aunque trabajes doce horas. Con mi profesión sólo me ofrecían media jornada por 600 euros al mes y en condiciones de trabajo algo precarias. El trabajo en un laboratorio debe ser muy minucioso, muy preciso, porque están las vidas de personas en juego y no se pueden hacer los análisis de cualquier manera". A esas dificultades se suman las trabas para lograr un permiso de trabajo que suele demorarse varios meses.

Activa como la mayoría de las mujeres saharauis, Sukaina ha dado conferencias y se ha sorprendido de la falta de comprensión de muchos españoles hacia el conflicto sáharo-marroquí. "Me duele mucho que se me meta a todos los árabes en el mismo saco", asevera. "No saben distinguir a un saharaui de un marroquí y esa es la mayor ofensa que puedan hacernos. Los marroquíes sí son posesivos. Si te haces su amigo al día siguiente se han quedado con tu casa", enfatiza.

Dah corrobora las palabras de su madre. "Sáhara es mi razón de ser", asegura. "Todo el trabajo que hacemos aquí, todo lo que aprendemos, es para apoyar al Frente Polisario. Si todos los que salimos del Sáhara nos olvidamos de la tierra y de la historia ¿qué sería de mi pueblo?"

Llevar ropas occidentales es la clave para evitar las confusiones, sin embargo, Sukaina procura vestir la melhfa, el traje típico de las mujeres saharauis, siempre que puede. "Yo no he tenido nunca problemas de xenofobia o racismo, esa es la verdad, pero me llama la atención que se sepa más del Sáhara en Cantabria que en Canarias, cuando sólo nos separan 25 minutos en avión".

Salka Embarek, relaciones públicas "Un policía me dijo: ’Desaparecerás en en el desierto’"

Es una de las más activas defensoras de los derechos de los saharauis que hay en la Isla. Hija de tinerfeños asentados en El Aaiún, Salka recuerda con estremecimiento cómo fue la invasión de esa ciudad y cómo tuvo que escapar en media hora con su madre y sus hermanas.

Su padre, Mohamed Embarka, presumía de conocer cualquier rincón del Sáhara y saber dónde estaba solo con oler la arena. Fue un aprendizaje adquirido tras meses y meses de viajar por el desierto junto con una expedición de geólogos e ingenieros españoles que buscaban las riquezas del subsuelo sahariano. Así se descubrieron los yacimientos de fosfatos de Bucrá, los más ricos en pureza del mundo, de los que Embarka llegó a ser el encargado de la mano de obra.

Sin embargo, Mohamed Embarka, que figura en algunos anales como uno de los fundadores de El Aaiún, no nació en el desierto, sino en Tenerife, al igual que su esposa. Recién casado, alrededor de los años cincuenta, emigró a Venezuela pero le fue mal. Volvió a Tenerife pero enseguida se embarcó de nuevo en busca de un futuro mejor. Y así llegó a Sáhara, en donde ya se habían asentado algunos canarios y peninsulares. Poco a poco, el tinerfeño se hizo saharaui,

Allí, en El Aaiún nació Salka, una de las más activas defensoras de los derechos saharauis que hay en la Isla. Salka recuerda con estremecimiento la Marcha Verde. "Mi padre alertaba al Polisario de cómo el Ejército español se iba retirando de algunos puntos estratégicos allanando el camino a los soldados marroquíes, que entraron en El Aaiún armados hasta los dientes. Mataron a miles de personas y allanaron todas las casas. Un día, mi padre vino muy nervioso a casa y le dijo a mi madre que teníamos que salir de inmediato. La comida quedó en el caldero. No pudimos coger más que nuestra documentación porque nos esperaba una avioneta llena de sacas de correo con destino a Tenerife. En efecto, media hora después de salir de casa, los marroquíes fueron a buscarnos". Hace tan sólo unos meses, Salka viajó a El Aaiún. Fue retenida en comisaría por cinco horas. Está advertida: "Algún día desaparecerás en el desierto y nosotros diremos que lo lamentamos mucho", le susurró un policía.

Hamdi Mansur

"Los jóvenes son nuestra mayor fuerza"

El delegado del Frente Polisario no puede dar una cifra exacta de cuántos saharauis viven en la Isla. Al carecer de pasaporte propio, muchos conservan el español, otros figuran como mauritanos y algunos se inscriben como apátridas.

Su discurso es fundamentalmente político. Poco se sabe de las intimidades de Hamdi Mansur, el actual delegado del Frente Polisario en Tenerife, a donde llegó hace cinco años, después de haber sido delegado en otras ciudades del mundo, sobre todo de latinoamérica. Antes ejerció como director general de Comercio en el campamento de Ausert, al sureste de Dajla.

Ahora vive cerca de Los Majuelos con sus hijos.

"No sabemos cuántos saharuis pueden residir en la Isla, es imposible, pero calculo que serán en torno a los 2.000". En la Subdelegación del Gobierno en Santa Cruz de Tenerife tampoco pueden dar una cifra exacta.

"El problema está en que los saharauis carecen de pasaporte propio. Unos conservan el pasaporte español, otros se han visto obligados a tener el pasaporte marroquí y algunos pocos se mueven con pasaporte de Mauritania", explica Mansur. En la Subdelegación aclaran que al renovar su documentación, muchos saharauis optan por declararse apátridas.

La labor de Mansur es también la de dar a conocer el conflicto saharaui para lograr una presión internacional que lleve de una vez por todas al referendum. Al margen de coordinar la Asociación Amigos del Sáhara", Hamdi Mansur trabaja como educador en un centro de menores extranjeros.

Una de sus labores es organizar cada año las vacaciones de verano de cientos de pequeños que viven en los campamentos de refugiados y que son acogidos por familias tinerfeñas. Esas mismas familias son después invitadas a visitar los campamentos de donde proceden esos niños, en un intercambio cultural que les suele sacudir las conciencias. "Los jóvenes son nuestra mayor fuerza", apunta. "Ellos son quienes llevan la intifada".