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Nación que aún no nace, pero que existe

Publicado en el diario "El Peruano", de Lima-Perú, el 26 de Marzo de 2008

EL SAHARA OCCIDENTAL Y LA ONU
Nación que aún no nace, pero que existe
Ricardo Sánchez-Serra. Periodista

Uno de los grandes principios del derecho internacional -y el más sagrado- es el derecho a la libre determinación de los pueblos. Es la piedra fundamental de la convivencia humana y de la paz universal.

La libre determinación de los pueblos o autodeterminación es el derecho que tiene un pueblo a decidir su destino, su forma de gobierno, su economía. Es un principio democrático básico que está consagrado y debe cumplirse universalmente.

La autodeterminación de los pueblos cobra importancia luego del desmoronamiento de los imperios y de la Primera Guerra Mundial, aunque tuvo un antecedente notorio con la independencia de las 13 colonias de Inglaterra en 1776 y la Revolución Francesa de 1789.

Verdross cita al papa Benedicto XV, quien pidió que al regularse las fronteras "tomen en cuenta las aspiraciones de los pueblos en la medida de lo justo y lo posible". El presidente Wilson señaló que "los pueblos y provincias no deben ser intercambiados como mercancías o fichas de juego".

Este derecho indujo a la descolonización, que tomó gran fuerza luego de la Segunda Guerra Mundial, en especial en la década de 1960, y es un proceso por el cual una colonia logra su independencia.

En 1975, las Naciones Unidas declararon el derecho inalienable del pueblo del Sahara Occidental (español) a la libre determinación, de conformidad con la resolución 1514 (XV) de la Asamblea General, que fue refrendado por la Corte Internacional de Justicia (que niega todo tipo de derecho histórico de Marruecos sobre el Sahara). La potencia colonizadora España abandona el territorio, que es invadido por Marruecos, frustrando la voluntad del pueblo saharaui.

Han transcurrido más de 30 años de la violación del derecho internacional y el país sigue dividido; peor aún, separado por un muro de la vergüenza, construido por los marroquíes, con una longitud de más de 2,700 kilómetros y custodiado por 200 mil soldados, miles de minas antipersonales prohibidas por las convenciones internacionales, artillería pesada y miles de vehículos blindados.

Al otro lado del muro se encuentra la autoproclamada República Árabe Saharaui Democrática, gobernada por el Frente Polisario -representante legítimo del pueblo saharaui que dejó las armas y se allanó ejemplarmente a las decisiones de la ONU- y reconocida por cerca de 50 países. El Perú fue una de las naciones que reconoció al incipiente país, pero por razones no esclarecidas "congeló" las relaciones en 1996.

En la zona liberada se encuentran 180 mil refugiados saharauis, incluyendo los campamentos de refugiados en Tinduf, que sobreviven gracias a las acciones humanitarias de la ONU, Argelia y entidades benéficas de Europa, pero cuya situación se agrava cada día. Además, miles de saharauis continúan emigrando hacia Europa y los países vecinos.

El Sahara Occidental espera el referéndum, mientras su territorio es "marroquizado" y explotados sus grandes yacimientos de fosfato, petróleo, hierro y su riqueza pesquera.

La ONU tiene que hacer cumplir el derecho internacional y terminar con el colonialismo en África, sino un nuevo baño de sangre sería inevitable. Como dice un viejo adagio beduino: "El camello aguanta mucho, pero no es eterno."

Ricardo Sánchez-Serra
Periodista Profesional Colegiado
Blog:http://rsanchezserra.blogspot.com/