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El Frente Polisario volvería a las armas

Publicado en la Revista Asíd´claro, de Lima-Perú, Mayo de 2008

Africa del Norte en pie de guerra
El Frente Polisario volvería a las armas

Por Ricardo Sánchez-Serra*

Hay una nación que existe, pero no nace y es la del pueblo saharaui, que vive en el Sahara Occidental (ex Sahara Español) y en campos de refugiados en Argelia.

¿Por qué vive en la penuria y en el olvido? Porque Marruecos invadió su territorio en 1975, luego que la potencia colonizadora, España, abandona su “53 provincia” sin otorgarle el derecho a la libre autodeterminación, que fue consagrado por la Organización de Naciones Unidas (ONU) en 1975, mediante la Resolución 1514 (XV) de la Asamblea General.

Marruecos reclamó ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya y el fallo le fue totalmente adverso. La Corte señaló que el Sahara no era tierra de nadie terra nullius y que ni Marruecos, ni Mauritania tienen lazos de soberanía; es decir, estos países no tienen derechos históricos sobre el territorio y se debe dar paso a la libre determinación del pueblo saharaui.

“La Corte reconoce la existencia de unos lazos jurídicos restringidos. Éstos han existido entre una parte del Sahara Occidental y Marruecos, y entre otra parte y Mauritania, pero que no tienen un carácter de soberanía territorial y no pueden modificar la aplicación de la resolución 1515 de la Asamblea General de la ONU respecto al principio de autodeterminación de las poblaciones del territorio”, afirma parte del trascendental fallo.

Una “Marcha Verde” marroquí de unas 350.000 personas y 25.000 soldados –azuzada por el rey Hassán II- irrumpe en el Sahara Occidental para anexarse el territorio, lo que produce la huida de la población autóctona saharaui, creando un gigantesco campo de refugiados en Tinduf en Argelia y que alberga a unas 180.000 mil personas.

Luego Marruecos construye el denominado “muro de la vergüenza”, de unos 2.700 kilómetros, que es custodiado por 200.000 soldados. Ello para evitar que el pueblo saharaui vuelva a su territorio con su representante legítimo, el Frente Polisario.

Esta organización autoproclama la República Árabe Saharaui Democrática, que es reconocida por más de 70 países. El Frente Polisario se creó en 1973 con el objetivo de lograr la independencia de España. La ONU lo reconoció en 1975 y desde esa fecha mantuvieron combates con Marruecos, a modo de guerra de guerrillas hasta 1991, en que dejaron las armas para facilitar la acción de la ONU, que creó la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sahara Occidental (Minurso).

Desde entonces el Sahara Occidental espera el referéndum, que se dilata cada vez más por las maniobras marroquíes y la debilidad de la ONU, que se muestra incapaz de ejecutar el proceso de autodeterminación. Marruecos sólo quiere otorgar una autonomía, mientras explota los grandes yacimientos de fosfato, petróleo, hierro y la riqueza pesquera del Sahara. El Frente Polisario, en cambio, busca la independencia. Las negociaciones auspiciadas por la ONU, después de cinco rondas, se encuentran en un “punto muerto”.

Recientemente, en abril, el Comité de Derechos Humanos de la ONU, reunido en Ginebra, condenó a Marruecos por violación a los derechos humanos en el Sahara Occidental. Igual reprobación recibió anteriormente del Parlamento Europeo y de organizaciones como Amnistía Internacional y Human Rights Watch.

Ante todos estos acontecimientos, voceros del Frente Polisario han señalado que de no resolverse el conflicto, su organización volverá a las armas, e instó a la comunidad internacional para que intervenga y presione a Marruecos para conseguir la descolonización.

España no debe abstraerse de su obligación moral en este conflicto, como ex potencia colonizadora. Los propios catedráticos de Derecho Internacional y Relaciones Internacionales de ese país, en un manifiesto indicaron que “el gobierno español tiene la obligación jurídica, política y moral de tomar todas las medidas necesarias en orden a garantizar la libre determinación efectiva del pueblo saharaui, y contribuir así a la estabilidad global de la Región”.

La ONU debe hacer cumplir sus resoluciones garantizando la libre autodeterminación y forzar a Marruecos a que cumpla el Plan de Paz y salga del territorio saharaui, si es necesario mediante una fuerza multinacional y terminar con el último bastión del colonialismo en Africa.

Cabe mencionar que el Perú fue una de las naciones que reconoció a la República Árabe Saharaui Democrática e incluso su embajador presentó cartas credenciales en el primer gobierno del presidente Alan García; pero, en l996 por razones no esclarecidas “congeló” las relaciones.

Últimamente, el Perú, en criticable postura, votó con Marruecos –en contra de la opinión de la mayoría de los países sudamericanos- por la abstención en la necesidad de la descolonización del Sahara Occidental; sin embargo, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó por amplia mayoría con 70 votos a favor y ninguno en contra, una nueva resolución reafirmando que el asunto del Sahara Occidental es un problema de descolonización que implica la aplicación de la resolución 1514 y cuya solución debe producirse a través del ejercicio por el pueblo del Sahara Occidental de su derecho inalienable a la autodeterminación.

Evitemos, todos, un baño de sangre en Africa.

Ricardo Sánchez-Serra
Periodista Profesional Colegiado
Blog:http://rsanchezserra.blogspot.com/