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PUEBLOS HERMANOS, AQUÍ Y ALLÁ

Asistimos durante las últimas semanas a un bombardeo político y mediático sin precedentes ante la grave crisis política e institucional que atraviesa Venezuela.

Representantes políticos invocan, día sí y día también, a la solidaridad con un “pueblo hermano” e incluso viajan hasta el país con la intención de mediar en el conflicto o simplemente convertir el viaje en un episodio más de la campaña electoral, ya en marcha desde hace semanas. Siempre es oportuno preocuparse por la situación de los derechos humanos, aquí y en el mundo entero.

En el convencimiento de su buena voluntad, de su genuino interés por los derechos humanos, nos vemos en la obligación y necesidad de recordarles la situación de miles y miles de saharauis, nuestros hermanos y hermanas con DNI español, que tras décadas de exilio y ocupación nunca han merecido un titular de prensa, una denuncia y mucho menos un viaje que permita conocer de primera mano lo que está sucediendo en un conflicto “olvidado”.

Seguramente no conocen, ocupados como están en conflictos más allá del Atlántico, la situación del Sáhara Occidental que fue colonia española e incluso una provincia más del territorio español, convertido en la actualidad por Marruecos en un Guantánamo gigante a escasos kilómetros de nuestras costas.

Seguramente no conocen, ocupados como están en plena campaña electoral, que en las zonas ocupadas por Marruecos persisten las detenciones arbitrarias, las torturas, la falta de garantías ante la Policía y ante los Tribunales, y continúa la persecución a través de juicios penales, con marcado móvil político, contra líderes saharauis y contra las y los defensores de los Derechos Humanos.

Seguramente no conocen, ocupados como están en privilegiar las relaciones económico-políticas con Marruecos, que el Estado Español en su calidad de Potencia administradora de iure debe llevar a término su responsabilidad como potencia administradora del Sahara Occidental -responsabilidad reconocida como un deber sagrado en la Carta de Naciones Unidas-, para poner fin al proceso de descolonización del Pueblo Saharaui.

Ahora tienen la oportunidad de demostrar que los derechos humanos también importan en el Sáhara, que los derechos humanos están siempre por encima de las normales relaciones políticas y económicas entre Estados. Ahora que han mostrado pública y genuinamente su interés por los derechos humanos, por la paz y la justicia, por la resolución conforme a la legalidad de los conflictos internacionales, tienen una oportunidad inmejorable para conocer de primera mano la situación de este pueblo hermano -también para nosotras y nosotros- visitando a la población refugiada saharaui en Tinduf (Argelia) y/o a la población que diariamente resiste en los territorios bajo dominio marroquí. Nuevamente en el convencimiento de su buena voluntad, de su genuino interés por los derechos humanos, les emplazamos a viajar durante esta campaña electoral para tratar de buscar una solución también a este injusto conflicto. Conflicto impuesto a un pueblo hermano, que únicamente busca ejercer en paz y libertad sus derechos fundamentales, comenzando por su derecho a la libre determinación (derecho reconocido por decenas de Resoluciones –tanto del Consejo de Seguridad como de la Asamblea General- que Ustedes seguramente también desconocen).

Pongan Ustedes Sus Señorías FECHA y HORA para este viaje. Decía Albert Einstein que “no podemos resolver los problemas pensando de la misma manera que cuando los creamos”.
Tampoco podemos tratar de resolver los problemas ajenos y callar, de forma cómplice y cruel, ante nuestra responsabilidad histórica, política y jurídica.



CEAS-Sáhara

Madrid, a 26 de mayo de 2016