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SIGUE LLOVIENDO SOBRE MOJADO
SOBRE LA INSÓLITA E INESPERADA PRESENCIA DEL EXPRESIDENTE RODRÍGUEZ ZAPATERO EN EL SÁHARA OCCIDENTAL

La Delegación Saharaui para España, en representación de la República Árabe Saharaui Democrática y en nombre de todo su pueblo, que sigue esperando la realización del referéndum de autodeterminación que España se comprometió a llevar a cabo en los años setenta del pasado siglo, manifiesta su más enérgica y decidida protesta por la presencia del expresidente del gobierno español D. José Luis Rodríguez Zapatero en la ciudad de Dajla, en el Sáhara Occidental, para asistir a un foro internacional convocado por Marruecos. Y hará llegar su queja hasta el partido en el que aún milita, el P.S.O.E., y al Gobierno español, en su condición de expresidente del gobierno, por lo que esta actitud pudiera suponer respecto a la política de neutralidad activa que, hasta la fecha, todos los gobiernos de España, habían manifestado defender en relación con el conflicto creado por la todavía pendiente descolonización del territorio. Una decisión que sorprende y tiene un valor especial por la responsabilidad legal que España aún ostenta como potencia administradora del país y su condición de integrante del llamado grupo de Amigos del Sáhara Occidental en las Naciones Unidas, tanto por designación internacional como por propia iniciativa.

Y lo hará para participar en una conferencia a la que no asistirá ninguna representación institucional de los máximos organismos a nivel internacional ni políticos acreditados de los principales países del mundo, cuyos diplomáticos no viajan habitualmente al Sáhara para no reconocer, de forma implícita, la ocupación ilegal del mismo y dar la impresión de favorecer la tesis de la marroquinidad hasta hoy sólo defendida por Marruecos y explícitamente rechazada por la ONU. Algo que pareciera no afectarle.

España que abandonó aquellas tierras de forma apresurada, vergonzante y contraria al derecho internacional en 1976 vuelve simbólicamente a encontrarse con ellas, en la persona del exjefe del gobierno, de parecida manera, como una sarcástica repetición de lo que para nosotros supuso este abandono unilateral. El comienzo de un período de dolor y tribulación que aún se prolonga para todo nuestro pueblo.

Un gesto inequívoco de hostilidad del visionario estadista que, cuando llegó a las máximas responsabilidades políticas, manifestó que, en tan sólo cinco meses, pondría fin al contencioso saharaui. Del hábil estadista que, para llevar a cabo su trabajado plan, propuso la realización de una conferencia cuatripartita entre Argelia, España, Francia y Marruecos que excluía explícitamente a los saharauis de toda negociación, contradiciendo toda la dinámica política internacional planteada hasta el momento en relación con el tema. Del honesto servidor del Estado que provocó un conflicto diplomático enrevesado al aceptar la ilegal expulsión a España de Aminetu Haidar por parte de las autoridades marroquíes y demostró hasta la saciedad su incapacidad o falta de voluntad para resolverla a pesar de la heroica y decidida respuesta cívica y pacífica de la persona expatriada. Del maduro gobernante que decidió silenciar a nivel oficial la protesta rebelde del pueblo saharaui en el campamento de Gdeim Izik, la violencia que entonces se ejerció sobre la población civil y que asumió la muerte de ciudadanos españoles en ese proceso sin ninguna investigación oficial o reclamación a nivel gubernamental. Del ético legislador que no dudó, durante el pasado año, en acudir a Marrakech para participar en una Conferencia de Derechos Humanos organizada por uno de los países que más clara y oficialmente los conculca según los informes de las Naciones Unidas y de las más prestigiosas y acreditadas asociaciones internacionales creadas para defenderlos. Y que hoy nos insulta abierta y libremente.

Enhorabuena, sr. Zapatero, ha conseguido usted traspasar limpiamente, y como reconocimiento y pago de sus deméritos y servicios, la frontera que le ha sido vedada y se le sigue cerrando a cientos de sus conciudadanas y conciudadanos (miembros de asociaciones de defensa de los derechos humanos, de entidades cívicas, periodistas, sindicalistas, representantes institucionales a nivel parlamentario o municipal, simples ciudadanos y ciudadanas con conciencia…) y a otros muchos a nivel internacional (la expulsión más reciente, la de dos mujeres suecas que viajaban a comprobar el respeto a los derechos humanos en el territorio). Un hito en su impoluta biografía política.

Ha llegado el momento en que debemos de dejar de atender a lo que las palabras dicen, porque o son ambiguas o sus ecos se pierden en el viento, e interpretar adecuadamente la política de los gestos. Un ejercicio que el pueblo saharaui sabrá llevar a cabo de forma atenta y responsable y cuyos resultados tendrán siempre la adecuada y serena respuesta.


Madrid, 12 de marzo de 2015

Bucharaya Beyoun
Miembro del Secretariado Nacional del Frente Polisario
Representante para España