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Una nueva muerte para Said Dambar

Sepultando su cuerpo se pretende silenciar su asesinato y su memoria

El día 14 de agosto de 2011 la tierra del Sáhara Occidental acogía el cuerpo de Sidahmed Abdelwahab Dambar (padre de Said Dambar), fallecido en su lucha por conseguir justicia y reparación para su hijo, asesinado por los agentes de la seguridad marroquí y cuyo cuerpo seguía estando insepulto en la morgue de un hospital. Hoy, a casi un año de distancia de esa ceremonia, nos ha llegado la noticia de que los restos del joven saharaui han sido sepultados en la violencia y el engaño, sin autorización de su familia, a quienes se les pretende negar con este gesto el derecho de aquellos que no han sido sino víctimas en carne propia de la violencia brutal y sin sentido de un estado opresor e ilegítimo. Una nueva forma de hacerle morir una vez más, sepultando con su cuerpo la verdad sobre su muerte, tantas veces negada.

Mientras tanto, Marruecos se empeña en mostrarnos su magnanimidad con nuestros pescadores en dificultades, invitándolos a compartir las migajas de una pesca de la que no es propietario; e invita a nuestros empresarios a invertir y hacer negocio en un “país democrático, moderno y vecino de la Unión Europea” (sic.), bajo el patrocinio amable del Príncipe de Asturias; o pretende convencernos de las excelencias de una placentera visita turística reiteradamente probada por personajes tan destacados como Nicolás Sarkozy, Felipe González o José Luis Rodríguez Zapatero, todos ellos ejemplos sabidos de irreprochable compromiso ético y moral y escrupuloso respeto de los derechos humanos, singularmente, de los más débiles. ¿Hasta cuando esta burla siniestra?

No es posible que la comunidad internacional siga ignorando por más tiempo el absoluto desprecio a los derechos más elementales que se ejerce de forma cotidiana en el Sáhara Occidental por parte de Marruecos sin que se haga responsable de su silencio culposo. La actitud valiente y decidida de los familiares de Dambar no puede quedar sin respuesta, ni su derecho a que los responsables de la muerte de su pariente sean juzgados adecuadamente, ignorado. No nos hagamos cómplices de sus asesinos.

Said Dambar seguirá siendo una referencia y un símbolo pese a quienes, desde la impunidad, hayan creído enterrar su dolor sepultando su cuerpo y silenciando su recuerdo. Un sacrificio que, por desgracia no ha sido el último y que ha continuado hasta la tortura y muerte de Hamdi Etarfaui el último día de mayo. CEAS-Sáhara denuncia estos hechos y llama a la sociedad española en su conjunto a adoptar una digna actitud de denuncia y rechazo ante semejantes actitudes desde la honradez y la solidaridad. Y exige de nuestras autoridades y de los dirigentes de la comunidad internacional una posición decidida en defensa de la justicia y el respeto escrupuloso de los derechos de los ciudadanos saharauis y del mundo.

Coordinadora Estatal de Asociaciones Solidarias con el Sáhara

CEAS-Sáhara